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sábado, 12 de febrero de 2011

Lions van por Botha

La oferta que ofreció el club Toulon al jugador sudafricano Bakkies Botha para firmar con el club frances luego de finalizada la Copa del Mundo, podría ser boicoteada por una oferta mayor de los Lions sudafricanos.

Los Lions han salido a la caza del jugador de 31 años de edad con la franquicia de Johannesburgo buscando armar un equipo capaz de luchar por el título en el Super Rugby.

El apertura de Sudáfrica, Butch James, se unirá a los Lions al final de su actual contrato con el Bath, tambien han sido contactados Frans Steyn y el pilar BJ Botha de acuerdo a los ultimos informes.

Los Lions que ahora están siendo financiados por el multimillonario Robert Gumede e Ivor Ichikowitz Ivor, han hecho que el jugador considere estas ofertas y decida permanecer en Sudáfrica.


martes, 8 de febrero de 2011

sobre profesionales y aficionados

Desde que el hombre es hombre ha estado sometido a movimientos demograficos sustentados en la promesa del paraiso terrenal. y mas, en una epoca como la nuestra globalizada y gorbenada por los gurus de la exactitud, deseosos de la profesionalizacion unidireccional y de profesionales cualificados.

Por eso, me sorprendo cada vez que oigo hablar de los problemas del rugby profesional o semiprofesional. De la perdida de los valores del rugby y del poco amor del jugador a los colores. Asi como del juego ratonero y resultadista.

No nos engañemos. Esto lo sabiamos. Esto no es algo nuevo. 

La dinamica de profesionalizacion hace que los jugadores intenten sacar el mayor partido al breve espacio en el que pueden estar en la elite. Los equipos intentan llegar a lo mas alto con todos los medios posibles, normalmente a golpe de talonario. y los espectadores nos perdemos entre lo que queremos y lo que nos gustaria.

El rugby de alto nivel ya no es, al menos en principio, eso que siempre hemos predicado. Ahora, los gurus de las estadisticas, del marketing y de la direccion empresarial lo mueven, lo dirigen hacia donde ellos consideran que sera mas rentable. economicamente claro. Asi nos encontramos con una IRB que regulariza las normas de juego de acuerdo con la television de turno. Con unas directivas que comienzan a pensar en eso de vender camisetas y en unos jugadores que tienen que mirar mucho mas que a un tipo que intenta placarle.

No nos llevemos las manos a la cabeza, esta situacion, por anomala (dentro del rugby y sus preceptos) no es aislada. ya que haciendo un pequeño simil, ahora no encontramos al doctor del pueblo de nuestros abuelos que domina diversas especialidades y sana por un pingúe capital, un par de huevos y un kilo de tomates.

Esto tampoco es malo si se hace con el debido respeto y con las precauciones oportunas. Se puede profesionalizar el rugby, se puede especializar las necesidades del deporte, pero siempre manteniendo la esencia del mismo.

Nosotros como jugadores, padres, entrenadores o aficionados, debemos seguir manteniendo el espiritu de compañerismo, de trabajo, de honestidad, integridad y respeto que antes nos enseñaron otros.

Debemos transmitir esos valores a nuestros niños y a los que nos acompañan cuando vemos un partido desde la grada o en un bar.

Debemos exigirles a nuestros equipos que inviertan en cantera. ya que la cantera es la que hace grande a los equipos. No los cheques, ya que estos ultimos pueden desaparecer, pero nuestros niños siempre estaran ahi.

Nosotros somos la clave del mercado, sin nosotros, espectadores, no hay rugby y nosotros somos los que debemos decir que es lo que nos gusta que nos vendan.

Nosotros, como personas, no debemos poner en aprietos a los jugadores que intentan ganarse el pan mas allá de los pirineos. Es logico y comprensible que el jugador de turno que consigue un contrato de un año en un equipo de alto nivel renuncie a una concentracion de una semana con la seleccion nacional porque sabe que a su regreso habra perdido su plaza con el jugador que se esta disputando la posicion en su club, y pondra en peligro su contrato. Quizas en vez de criticar se deberia bonificar a los clubes de origen la asistencia de estos jugadores al combinado nacional.

El rugby sigue siendo el mismo, los que no somos los mismos somos nosotros ni el entorno que nos rodea.


sábado, 5 de febrero de 2011

Espíritu de Superación (Historias) - Por Pablo Csaky

Aquellos años nos agarraron “tiernitos” cuando saltamos de Cuarta a Segunda división sin anestesia. Varias etapas salteadas que nos significaron “crecer de golpe o mejor dicho a los golpes”.

En ese “crecer de golpe” soportamos goleadas bochornosas contra equipos de Primera división en los campeonatos “Preparación” de la Unión cuando se mezclaban las Segundas y Primeras.

Son esa clase de partidos en donde no sabes bien donde estas parado, o si eso te esta pasando a vos o a otra persona. Todavia me duelen esas derrotas a pesar de los años pero de las que uno crece, se supera y aprende.
Esas que te quedan en el “alma”, que te hacen sentir impotentes y que hasta te replantean si este juego es realmente algo que vos queres hacer. Hasta por ahí te llegas a preguntar: Que tiene de divertido este juego si me estoy comiendo 60?

Por suerte lo maravilloso de este juego es jugarlo. siempre jugarlo no importa cual sea el resultado ya que siempre te da revancha. Que si hoy fallas un tackle, te hacen un try y perdes el partido, manana no lo fallas y lo ganas. Que si hoy te caes, mañana te levantas y estas siempre en carrera.

El factor psicologico fue un punto muy importante debido a que no estabamos acostumbrados a perder. En las divisiones inferiores y juveniles habiamos salido campeones en casi todos los años y de pronto en nuestro primer año en Segunda y jugando contra los equipos de Primera nos estabamos comiendo goleadas.

Entonces, como hacerle frente a semejante desafío sin caer en la deserción o en la perdida de jugadores?
Esa era una pregunta de la cual solo unos pocos conocían su respuesta. Si, Hubo desercion.


Fue inevitable. Y deserción de muy buenos jugadores. Jugadores “estrellas” que no iban a quedarse a soportar un proceso lógico de transición o de adaptación de un equipo que si bien venia formado, no tenia la experiencia necesaria para jugar en una categoria superior. Por suerte para nosotros sus mentes estaban mas puestas en ellos que en el equipo, el grupo o el club.


Digo por suerte porque si bien respeto las decisiones personales de cada individuo, creo que nuestro club necesitaba gente que lo quisiera y luchara por el y no que en el primer contratiempo lo abandonara, como fue lo que paso con muchos de nuestros jugadores.

Todos estos contratiempos vividos tambien fueron parte de un proceso típico de un club en crecimiento en una etapa completamente diferente y no vivida aún. La decisión fue la correcta, luchar con los que se quedaban y poner todo de sí para que este barco saliera adelante.

Tarea nada fácil pero no imposible. Hubo tormentas y sobre todo mucha pasión, esa que te lleva a veces a discutir temas acaloradamente, pero en el fondo todos queríamos lo mismo, Avanzar y Crecer.

Afortunadamente para todos, no paso mucho tiempo. En tan solo cuatro años pudimos obtener el ascenso a Primera y luego a partir de alli mantener la categoria permaneciendo en Primera División. Estabamos en la senda correcta.


No hay secretos en esto. Como dice la frase, la unión hace la fuerza, con un agregado más que fue el gran espiritu de superación de cada uno de los integrantes del equipo y del club, cada uno desde su lugar aportando su granito de arena para que esto saliera adelante, y asi fue al menos durante más de treinta anos…


Lo que vino después es parte de la historia moderna.


domingo, 30 de enero de 2011

Colores - Por El Buho Verde

A veces la pregunta sale, como una trivia de película yanki. O como una pregunta con trampa, como un secreto conocido solo por los elegidos.
A veces es simple saber que ama uno de los colores de la camiseta del club, se identifica con ellos desde la cuna. Va a los partidos de chiquito, se viste en la gama o con la camiseta a rayas horizontales y termina siendo un fanático que respira rugby por los cinco sentidos.
También en algunos casos es fácil reconocer de donde vienen esos colores. En los clubes institucionales o de colegios, tienen que ver con los colores típicos de la empresa o lugar de donde proviene. Los compañeros de obras Sanitarias lo saben bien. A veces derivan de la bandera que identifica al país de los fundadores. Pero no siempre es tan simple. Siempre hay historias que acompañan esa elección, historias que son vividas y contadas por gente, que tiene en común el amor por este deporte, el de la guinda, el de la soledad acompañada por XV, el de los locos que se golpean sin chistar.
No se puede dejar de ser autorreferencial en este tema, aunque no sea esta la historia que voy a contar., esta íntimamente ligada a lo que vivo actualmente, a lo que viví en otro club y a lo que seguramente viviré hasta que muera.

El viejo jugaba en Ogaraity, a veces al rugby, a veces al hockey. Su club desapareció allá por los cincuenta pero guardo toda la vida una bufanda de lana gigantesca con los colores, con la que me envolvió cuando hacia frío en el departamentito de Parque Avellaneda. Cuando empecé en el deporte me atrajo el rugby por dos razones: Porteño practicaba enfrente de mi casa y los colores azul y celeste (colores que heredo desde su fundación en 1895, celeste de los argentinos y azul de los Franceses) me atraían de una manera hipnótica. Y así gracias a mi viejo, descubrí también la amistad en el deporte, la caballerosidad en el juego, el respeto al contrario, el aguante, los valores que los mayores supieron inculcarme.
La vida te lleva por caminos inexorables y a veces, incalculables.
Vine a Lujan hace mucho tiempo y cuando mi hijo tuvo edad lo lleve al Lujan rugby que cumplía con la vieja premisa de quedar cerca de casa, tenia como bandera los viejos valores de este deporte maravilloso, junto con los colores que me acompañaron desde la cuna.
Todo lo que yo quería para él.
Me pregunte durante mucho tiempo el porque de los colores de Lujan y supuse que estaba emparentado a la camiseta del Porteño de Gral. Rodríguez, que usaba los colores de mi club de juventud, por fabricarlos el mismo Uribarri. Pero claro, no era así. Un día cuando tuve la suficiente confianza y ya jugaba con los veteranos comencé mi investigación, costó encontrar un viejito que se acordara o quisiera contarme el secreto, pero aun a pesar de los golpes de la vida, los años, los rios de cerveza los muchachos hicieron memoria y esta es la historia que paso a contarles:
-Blanca y Amarilla? Son colores que identifican a la Basílica…
-43-dijo el profe
-Dejate de Joder Pancho. Nos van a decir los canarios como los pecho frio de Flandria.
- CUARENTA Y TRES!!! Y ahora van a hacer diez mas por culpa de Galceran y Tin.
- Cállense boludos! Después lo seguimos discutiendo…
-50…
- A mi me gusta el azul oscuro como los del colegio… dijo Juan, siempre traga.

- Y porque no negra, así parecemos de luto, pelotudos!!!
- Y CINCUENTA MAS POR CULPA DE CHARLY…
- Siempre yo!!
Cuando llegaron al cuartito que hacia de vestuario, ya habían pasado por casi todas las combinaciones, a cuadros como CUBA pero amarillo y blanco, A rayas finitas como SIC pero azules y blanco. Enteras azules, rojas o Verdes!!!Y no podían ponerse de acuerdo…
Después de tanto luchar, entrenar, correr con la guinda por el parque San Martín no sin ligarse alguna cargada, habían logrado convencer a los Miuras de Junín. A mitad de Abril se pacto el famoso partido inaugural, faltaba un mes y recién habían emparejado y marcado la cancha. Para las camisetas habían llegado la fecha límite, sino no estarían para el partido. Era hoy o las iban a tener que comprar blancas las que todos coincidieron que serian las delicias de las madres. Caminaron todos juntos, como corresponde a un XV convencido de serlo. Cruzaron la Plaza Belgrano y terminaron en el Águila, donde siempre terminaban. Por un café, un tostado y si pintaba un Wiscola, sin cola pero con hielo.
Y otra vez las mulas al trigo… Por fin Pilo tercio en la discusión tan colorida,
-Muchachos parecemos minas!!! Tan difícil es elegir? Vamos a hacer así, tenemos tres modelitos, votamos y que gane la mejor… Esta la amarilla y blanca de Pancho, plis sin abucheos, la azul del colegio y la blanca con rayas finitas azules.

-Trolos –dijo Charly. Como vamos a pensar en jugar si no podemos ni decidir el color de la camiseta…
En ese momento dicen los que saben que los relojes se pararon en todo el bendito pueblo de Lujan. El silencio sobre todas las cosas domino por un instante, el espacio que los rodeaba.
Eso y un murmullo creciente que avanzaba lentamente por la calle San Martín, rumbo a donde ellos estaban sentados. Tin que tenia el cuello mas largo se asomo y alli la vio, la presintió en realidad.
Era como esas tormentas de mediados de diciembre, que caen aliviando el calor insoporta¬ble justo cuando todo está por estallar. Era la piel que siente ese alivio fresco y los sentidos que se embriagan con el aliento de la tierra mojada. Era como Hera, una Diosa tan inesperada como los chubascos que siempre cae el día del picnic.
Venia por San Martín manteniendo un equilibrio casi humano en sus tacos de dieciocho centímetros, con plataforma, como un torbellino de pelo negro; pasitos cortos, derrochando todo lo que la naturaleza, su juventud y su herencia vasca seguramente le habían dado, como mesada.

No era linda, sin embargo tenia todo lo que hacia parar el tráfico, girar los cogotes como en el Exorcista y proferir los piropos mas guarros que hasta allí se habían escuchado.
De cuerpo y blancura escultural, con un “ir” tan solo superado por su “ venir”, un verdadero regalo causa de los tortícolis y las calenturas más violentas.
Era la mejor mina que había pasado por el Águila, que ellos recordaran.

Tin pregunto en trance a todos sus hermanos zombis.
-Udes, ven lo que yo veo?
- Si Gil, es un minon infernal!!
-No, eso también, ven lo que lleva puesto?
- No, yo solo me estoy imaginando lo que esta por abajo, tercio Pancho, con su vozarrón…
-Ven los colores de la remera…
-Ahhhh, ahora si, yo sabia que tanto golpe te iba a hacer mal- dijo Charly que así como así, cruzo la calle al galope.
- che, a donde vas.
- A sacarle el fono…
- Y Udes que opinan? Esos colores valen la pena. Hagámosle el homenaje a tanta curva.
-Si dijeron los demás, un brindis.
- Azul, celeste y blanco!!
Y ahí volvió Charly, que había rebotado, como guinda en el cemento. – De que me perdí?

Después vino el 16 de abril del 72´, y el partido inaugural en el que el Lujan perdió 6 a 3.
Y esta es la historia de los colores del club de la ciudad donde vivo, donde mi hijo de cría y aprende los únicos valores que valen la pena y yo comparto con mis hermanos veteranos, algunos que estaban cuando todo empezó.
La morocha es otra historia…

viernes, 28 de enero de 2011

Loffreda se alejó de la UAR

Por “diferencias en el funcionamiento y en lo conceptual”, no seguirá en el cargo de director de Alto Rendimiento. El Tano había asumido en julio último por seis meses, como período de prueba, aunque la intensión era que siguiera.
El ciclo de Marcelo Loffreda como director de Alto Rendimiento de la UAR llegó a su fin antes de lo previsto. Por “diferencias en el funcionamiento y en lo conceptual”, según sus propias palabras, el Tano no seguirá el cargo que había asumido en julio último.



Si bien es cierto que el vínculo era por seis meses y a modo de prueba, la intensión inicial era que permaneciera en el cargo. Sin embargo, a la hora de extender el vínculo, las partes no se pusieron de acuerdo.
“Fue una buena experiencia, después de un periodo de prueba que nos habíamos impuesto”, dijo Loffreda. “Finalmente decidimos entre ambas partes que por el momento no era conveniente continuar con  la relación contractual”.


Manuel Galindo, p residente de la Subcomisión de Alto Rendimiento, valoró el aporte del Tano en estos seis meses: “Marcelo nos aportó su experiencia en el Rugby de Alto Rendimiento. Al finalizar el periodo de su contrato, surgieron algunas diferencias. Seguramente, su aporte será de suma utilidad en un futuro, cuando el rugby argentino este en otra etapa”.


La UAR anunció que el funcionamiento del área de Alto Rendimiento seguirá operando tal cual lo desarrollaba previo a la designación de Loffreda, pero por el momento la subcomisión va a seguir funcionando sin un reemplazante en el cargo.




viernes, 14 de enero de 2011

Batallas eran las de antes - Por Pancho Vázquez


La Guerra de los Seis Días duró, como diría Perogrullo, seis días. La del Yom Kippur de 1973 fue algo más prolongada, lo mismo que la del Golfo, en 1991.
Claro está que ninguna batalla fue como la de Stalingrado, que entre 1942 y 1943 demandó casi ocho meses y más de un millón de muertes.
Pero ésta es una revista de rugby y sobre él debo escribir, aunque en los surcos de mi aún intacta memoria se inmiscuyen colisiones que, a excepción de las armas de fuego -felizmente-, tuvieron los matices de las conflagraciones bélicas.
Como rezaba el “himno de Quilmes” para el Mundial de Fútbol 2002, “…eran otros tiempos, era otra la historia…” Y otro era el reglamento o, mejor dicho, lo que el mismo permitía o no castigaba.
Lo cierto es que quienes peinamos canas –si es que algo peinamos- recordamos verdaderas refriegas. Y no es cuestión de alabarlas ni de condenarlas, ya que no soy quién para hacerlo, sino que forman parte del bagaje de mi disco rígido y no debo ni quiero evitarlas. Simplemente eso.
Los días contemporáneos nos ofrecen espectáculos rugbísticos que, más allá de la riqueza o la orfandad técnica de quienes los protagonizan, están afortunadamente impregnados de un riguroso respeto a las normas y las transgresiones son rápida y drásticamente penadas en un marco que antaño, y particularmente en el terreno internacional, no existía.
Como no quiero que esta columna se remonte a tiempos que muy pocos puedan evocar, me remitiré a la década de los ´80, cuando los que hoy transitan por su cuarta década eran adolescentes y encuentren en estas líneas algo que hayan visto.
Formado en la gira a Gran Bretaña de 1978, fogueado en la Nueva Zelanda de 1979, con sonoras victorias ante Australia, Springboks y franceses, golpeado en el Mundial ´87 y resucitado ese mismo año ante los Wallabies, el gran equipo Puma de 1988 recibió a la Francia subcampeona mundial en el Amalfitani.
Primer test para los galos (15-18) y revancha siete días después.
De un lado, “nenes” como Serge Blanco, Philippe Sella, Pierre Berbizier y, en particular, los forwards: Garuet, Dintrans y Ondarts; Condom y Lorieux; Carminatti, Rodríguez y Cecillon.
¿Y por casa?: Diego Cash, “Perica” Courreges y “Serafo” Dengra; “Sandro” Iachetti y el “Chapa” Branca; Pablo Garretón, el “Tati” Milano y “Georgi” Allen.
Se quería ganar. Y se ganó (18-6)… Pero, ¡mamita, qué batalla! Los franceses vendieron cara su derrota y los Pumas pagaron esterlinas por su victoria.
A su lado, ¡Stalingrado un poroto!


Agustín Pichot - “Este año quiero trabajar en política”

El ex capitán de los Pumas, Agustín Pichot, de 36 años, dio una entrevista a la Revista Hola. “Quiero empaparme más de la realidad argentina”, dijo.

–¿Cómo es ser ex jugador?
–Raro. Fueron quince años fuera del país. Inglaterra, Francia, siete mudanzas con la familia, el Bristol primero, Stade Français y el Racing Metro, en París, más tarde. Los mundiales con los Pumas y el tercer puesto en Francia 2007. También la lucha para que los jugadores argentinos compitan en igualdad de condiciones con las potencias mundiales del rugby. Claro que ahora, en cada proyecto, aplico los valores que me enseñó el rugby: pasión, disciplina, garra, camaradería, lealtad, respeto, coraje…
Llevo un año fuera de las canchas y ya concreté varios proyectos.


–¿Cuáles son?
–Armé un grupo mediático alrededor de la radio FM de ESPN. Ahí está mi hermano Joaquín, el menor. Formamos un excelente equipo de trabajo y estamos en plena expansión. Con Enrique, mi hermano mayor, organizamos la producción de un campo que tenemos en Mendoza. Producimos vinos Pichot, aceto, aceites, dulce de leche…, eso también funciona. Bárbara, mi hermana, se encarga del marketing de los productos. También me divierte mucho seguir el desarrollo de mi línea de indumentaria de Nike. La AP9 anda muy bien.


–Estás a full, ¿y de rugby, nada?
–No, no. De rugby, todo. Trato de crear, organizar y delegar en mis otras actividades, eso me deja tiempo para el rugby. Con mis amigos de la generación 74 del CASI [Club Atlético de San Isidro, el lugar en que se crió y donde jugaron su padre, Enrique, sus hermanos y él mismo], agarramos la Comisión de Rugby. En la UAR [Unión Argentina de Rugby] tengo un puesto no rentado en la Comisión de Alto Rendimiento. También participo de algunos proyectos del Comité Olímpico Argentino [COA]. Todos son proyectos trascendentes. La inclusión de los Pumas en el torneo Tri Nations, junto a Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, las tres máximas potencias del rugby; o lograr la inclusión del rugby de siete jugadores en los Juegos Olímpicos son buenos ejemplos.


–La Fundación Pichot, la UAR, el COA, el CASI, prácticamente no tenés ni un minuto libre.
–Para nada. No sé cómo hago, pero le dedico tiempo a la familia. Florencia también está ocupada con sus cosas y nos turnamos para atender a las chicas. Además, veo a mis amigos todo el tiempo. El otro día hicimos acá, en casa, la fiesta de fin de año con todos ellos. Fue impresionante, más de setenta personas. E intento darme gustos que antes postergaba una y otra vez.


–¿Y el futuro, cómo lo imaginás?
–Estoy trabajando en la creación de una nueva fundación. Ya tengo los sponsors comprometidos. Creemos que se llamará Fundación Encontrarse, que se dedicará a sostener proyectos deportivos con contención social y de salud.


–¿No existe ya una Fundación Pichot?
–Sí, pero ese [la Fundación Enrique Alberto Pichot] era un proyecto de mi papá, que murió en 2006. Con mis hermanos decidimos sostenerlo. Se encarga de apoyar a la comunidad toba que está radicada en Derqui, cerca de Pilar. El nuevo proyecto es completamente distinto.


–¿Y qué más? Dicen que no te conformás con un solo objetivo por vez.
–Ahí va la bomba: ahora me veo, me imagino, metido en política. Ya hice algo como representante de la provincia de Chubut en Europa. Me mantengo expectante, quiero empaparme más de la realidad argentina y esperar a que pase el torbellino de las elecciones 2011. Después, definiré el camino.