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sábado, 9 de julio de 2011

Viejos Zorros - Chamigos

El sábado 25 de junio, nos juntamos en Formosa para compartir un partido, los Viejos Zorros y Chamigos.

Para empezar era inexplicable el frío que hacía, de a poco fuimos al vestuario a cambiarnos y como sabemos es de ahí donde surgen siempre las historias y anécdotas, que hacen de ese momento uno de los más relajados.Luego de un rato, fuimos hacia la cancha, el partido lo jugamos de noche, massssssss fríooooo todavía, pusimos nuestra maquinaria (cuerpo) en movimiento para entrar en calor, cosa que costó un poquito.

Una vez que sonó el silbato del referí, todo fue distinto, se jugó un lindo partido muy movido y disputado por ambos equipos y con juego limpio, salvo el Koki Barrios de Viejos Zorros que hablo todo el partido y se canso de molestar a propios y rivales, se paso tirando besos a la tribuna porque fueron un par de señoritas a verlo.

La única nota distinta fueron las lesiones de dos Chamigos, Mugre (fractura de nariz, igual quedo feo) y Huguito el potro del equipo (fractura de muñeca, por favor no toque la carita, todo un metrosexual).Una vez que finalizo el partido, los Viejos Zorros nos brindaron un gran 3° Tiempo con asado ensaladas y mucha cerveza a pesar del frío.

Brindo por el Rugby y la amistad que este deporte nos da en cada jornada de Rugby de Veteranos.

lunes, 21 de marzo de 2011

Volver al futuro


Dejamos de jugar al rugby por diversos y variados motivos, algunos fuimos entrenadores, referees, dirigentes, seguimos junto al alambrado del club que se ha solidificado con el tiempo y por la presencia felíz de quienes les enseñamos los primeros pases y de nuestros propios hijos, que han fortalecido y ensanchado una idea que no descansa. Se nos cae la baba al ver a los nietos con una camiseta querida y una pelota en la mano. Manuel Arrías
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Yo dejé de jugar hace mucho, ya era grande, pero estaba en plenitud, pero mi profesión me dijo basta y lo tuve que aceptar. Era lo mejor para todos.

Ya consolidado, seguí como entrenador de muchas divisiones, creo que todas en el club, y por mas de veinte años estuve a cargo de la superior. En su ínterin fu referee cuando éramos muy pocos en la zona y dirigente a la vez cada vez que hubo necesidad.

Vi crecer a mis hijos, hoy dirigentes y/o entrenadores, vistiendo la misma camiseta que hoy llevan mi nietos más grandes que ya despuntan lo que sin duda les será un “vicio” que no se deja.Estanislao (casi 9 años), hace ya cuatro que agarra la pelota, pasa y tacklea; Iñaki que esta en los albores de los 6, ya se calzan la verde (juega básquet en Ciclista, ja) y veremos si este año entra a una cancha; Evaristo (4) y Faustino (3) también dicen que juegan, aunque por ahora se divierten con vueltas carneros, carreras y demás. No pierdo la esperanza de ver con la verde en el hockey a Manuela (6), María Victoria (4) y Delfina (3) y aCamila que esta por llegar.

Todo lo que quiero para ellos, jueguen como jueguen, lleguen adonde lleguen, es que sepan que el rugby es una forma de vida, que deben quererlo respetando al amigo adversario. Es rugby es solidaridad, amistad, respeto, educación y diversión.

Mucho se preguntan los porque de seguir junto al rugby y esta es una de las razones, más allá que como dije antes es un “vicio” que no se va.

Los “bajitos” empiezan a jugar partidos en esta temporada y será hermoso verlos corretear tras una pelota que pica para donde quiere, deberán entender que para avanzar hay que pasarla para atrás y que al amigo adversario (nunca rival) hay que detenerlo con armas nobles y leales. Verlos correr con una pelota ovalada, me pone a mi en la cancha. Es la ley de la vida y también un volver al futuro.

Todos los abuelos rugbiers seguramente estarán pensando lo mismo, en todas las canchas en donde un pequeño pichon de jugador porte o patee una pelota.

sábado, 19 de marzo de 2011

La emoción del tercer tiempo en las Malvinas - Por Leandro Milan

PUERTO ARGENTINO, islas Malvinas.- Cruzamos la tranquera de hierro que separa la ruta del cementerio de Darwin. Caminamos por el sendero de piedras, donde en el aire sólo se oye el sonido de los 230 rosarios que golpean contra las cruces sobre las que reposan.
Es un sonido que engloba cualquier palabra, un sonido que cuenta por sí mismo una historia, un sonido que invita al silencio y a las lágrimas. Arrodillados delante de las tumbas, dos veteranos de la guerra, Julio Berta y Oscar Roberto Vázquez -presidente del centro de ex combatientes y familiares de veteranos de Guerra de Malvinas (partido de Ituzaingó)-, rememoran a cada uno de los compañeros caídos.
Caminamos leyendo los cientos de epitafios que rezan “soldado argentino sólo conocido por Dios” y pensamos en cuántos padres, hijos, hermanos y mejores amigos se llevó la guerra. Rendimos homenaje al soldado Martella, padre de uno de los que jugaron el primer partido de Rugby Sin Fronteras en las islas, en 2009, y partimos hacia la cancha de la Community School a darles una clínica de rugby a los chicos isleños.
Llegamos a la cancha de rugby y vemos, para nuestra gratísima sorpresa, cómo un grupo de niños de la isla corre hacia nosotros desbordando felicidad, tirando sus mochilas al costado del predio y saludándonos en un esforzado español. Somos una bocanada de aire fresco para ellos, algo nuevo, que a pesar de las prohibiciones de sus padres no quieren perderse. Minutos después, llegan otros chicos, preguntando, preocupados, si pueden entrenarse también pese a llegar tarde por haberse quedado en detention (castigo escolar). Todos corren a nuestra par, pasan la pelota hacia atrás, cuentan en inglés cada flexión que hacemos si alguien comete algún error, mientras los isleños más grandes nos miraban desde sus camionetas 4×4, tratando de encontrar algún motivo oculto en esa acción. Esa acción que, como señala Claudio Peroni, uno de los integrantes de RSF, “es amor, venir hasta el culo del mundo a pasar una pelota y enseñarles a estos chicos el rugby, es amor”.
Termina la clínica a las 18, un horario en el que, por costumbre local, ya se está cenando. Los chicos celebran su primer tercer tiempo entre alfajores Jorgito y se les explica el valor que tiene ese momento en el rugby. Se les muestra que después de un partido los contrincantes dejan de ser tales para pasar a ser compañeros; que se celebra la amistad y, por sobre todo, el respeto. Ellos corren a sus casas sabiendo que posiblemente, por no decir con seguridad, serán castigados. Pero corren felices, llevan orgullosos sus remeras de Rugby Sin Fronteras como la bandera de un nuevo concepto, de una nueva idiosincrasia. Nosotros, mientras, en sintonía con el clima, vamos cambiando de estado: empezamos el día llorando en Darwin, lo seguimos sonriendo en la cancha y en este máster de vivencias lo cerramos en el tercer tiempo abrazados con lagrimas de emoción.
NO ESTAN HABILITADOS PARA TRABAJAR 
No hace falta visa para ingresar en las islas Malvinas, salvo que sea para trabajar. Pero a los argentinos no los dejan. Todo lo contrario sucede si se cuenta con un pasaporte de la Comunidad Europea.



viernes, 3 de diciembre de 2010

El mejor Tercer Tiempo (Historias) - Por Marcelo Weitzman

Cómo si fuese ayer, recuerdo una gira, que acompañados con infantiles y juveniles, fuimos a algún lugar del litoral argentino.
El primer día dormimos en unas antiguas carpas, tipo Canadiense, esas en forma triangular, a la noche diluvió, fue impresionante, estábamos como 5 en una misma carpa, y las paredes empezaron a hacer agua, junto a Carlos, Peto, Jony y el Gordo, la carpa empezó a sumergirse en el fango, y el agua entraba por todos lados, parecía un bote en alta mar.
El gordo en un ataque de furia y diciendo que eran unas carpas de mierda, la rompió la hizo trizas., no paramos de cagarnos de risa, cuando al gordo le pasaban esos ataques, era más gracioso que Olmedo, Capusotto y otros tantos juntos, seguimos mojándonos toda la noche, la bolsa de dormir ,la ropa.
Al otro día, como una banda de gitanos, desplegamos la ropa mojada al sol y nos tiramos a dormir en cualquier lado, era un torneo nacional, y cuando desperté, que no sé donde estaba, había como 200 personas alrededor.
Esa misma noche jugamos un partido nocturno con el equipo local, nosotros éramos 14, ya que fuimos como acompañantes de los chicos, algunos entrenadores y colaboradores de divisiones, llegábamos a 14.
Jugamos el partido, con uno prestado, un gran partido, mucha actitud de nuestro lado, contra un juego más creativo y desplegado de ellos.
Había más de 400 personas viendo el partido, no por que fuese una gran cosa, sino por la cantidad de clubes, jugadores de varias categorías, entrenadores y acompañantes varios.
Al término del partido, fuimos al club del equipo, que nos había desafiado en la cancha, y ahora nos desafiaba con los tragos.
En esa “pulseada alcohólica”, con fernet y otras bebidas, el tanteador fue ampliamente para el local, mucho más que en el partido, después de eso y como diría Balá, y sin cambiar de andén, nos invitaron a un lugar, que decían era el paraíso en la tierra.
Se llamaba “La quinta”, nosotros, no teníamos idea de que se trataba, pensábamos que era, la quinta de alguno de los chicos, donde habría pileta y asado y esas cosas. Subimos a un par de 4×4 y otros vehículos, y nos dirigimos a ese lugar a una media hora del pueblo.
Efectivamente, pileta, asado, cancha de tenis, cancha de fútbol y en la casa, muchas luces negras y de colores.
Dentro de la casa, un grupo de hermosas mujeres, danzaba al compas de una música muy lounge, mientras ya los más pendex del equipo, estabas acurrucados con las bellas ninfas.
Había una morocha, muy delgada de ojos claros, que hizo un strep tease, todos enloquecidos aplaudiendo, me marcaron y me miró y alguien dijo, pago por ver al “Burro “en acción.
Así fue, entramos a la habitación, y en un encuentro, donde no mediaron palabras, se concretó la situación. En el frenesí de la lujuria “el gordo”, con un viejo borracho formaba un scrum.
Después de la quinta, fuimos a un boliche, donde nos servían tragos on fire, o sea con fuego, había que soplarlos, para beberlos.
Ya serían como las 3.00 de la mañana y fuimos a la disco, entre los tragos y la música, desperté en los brazos de una hermosa chica.
Besos, mimos y caricias, hablamos de cosas divertidas, me dijo que le gustaban los helados de frutilla y que de chica escuchaba los temas de “Tremendo”, también era fanática de “Pelito” un viejo programa de tv, también hablábamos de que nuestro sueño sería ver al “Coyote “atrapando al “Correcaminos”.
El boliche cerró acompañe a la chica a su casa.
Llegamos al lugar donde nos hospedábamos en esa ciudad litoraleña, la puerta estaba cerrada y abrían recién a las 10, varios prefirieron pernoctar en un hotel.
Yo me senté en la vereda y desperté a las 12 del mediodía, acostado  en la vereda, cuando un policía me despertó.
Pasaron muchos años de esta historia, tal vez mis compañeros puedan atestiguar, pero nunca supe si fue realidad o lo soñé. ¿Qué creen?




domingo, 21 de noviembre de 2010

Curiosidades: Jeffrey y Richards acabaron a patadas con la Calcuta Cup 1988


Aprovechando estas fechas tan proclives al exceso, narraremos esta anécdota sobre el uso inadecuado que dieron la noche de celebración de 1988 a la Calcuta Cup.
La Copa Calcula es el trofeo que se entrega al vencedor del choque anual entre Inglaterra y Escocia, génesis del torneo de las Cinco Naciones.
 Dicho trofeo se mantuvo intacto y a salvo desde 1879 hasta 1988, justo cuando el tercera escocés John Jeffrey (el tiburón Blanco) y el 8 ingles Dean Richards fueron más allá en el tercer tiempo y, completamente borrachos, jugaron al fútbol con ella por las calles de Edimburgo. La reparación de los desperfectos de la copa costó unas 250.000 de las antiguas pesetas. 
Un incidente que nos recuerda la histórica frase que compara a los dos deportes más queridos en Gran Bretaña: ”El fútbol es un deporte de caballeros disputado por villanos, mientras el rugby es un deporte de villanos disputados por Caballeros”, y eso que Jeffrey y Richards no hicieron honor a dicha descripción.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Carta abierta a Padres y Entrenadores



José Danelotti, Presidente del club Monte Grande, elaboró y publicó hace unos años una carta abierta para el rugby infantil dirigida a padres, entrenadores y dirigentes.

Esa carta representa una noticia auspiciosa que debiera tener entusiastas imitadores en todas las latitudes.

“Dejenme jugar con la alegría que de por sí represento, déjenme ser un niño que a mi me gusta serlo.
Dejenme vivir la edad que tengo, pues solo pasa una vez por mi vida.
No se desesperen por mis derrotas y menos aún no se sientan derrotados, pues el dolor que me produce perder, termina cinco segundos después del llanto y ya ni me acuerdo volviendo a sentir alegría por jugar y ser un niño.
No quieran que sea un chico grande, busquen que sea un gran chico…
Cuando estoy jugando yo soy feliz, y pareciera desde adentro que compitieran los de afuera por nosotros, que se tuvieran celos entre los padres, que sufrieran por el triunfo que no llega.
¡ Por favor ¡ Dejenme jugar sin presiones, sin retos, sin tantas correcciones, sin ver la triste realidad de verlos pelear por mi.
¡ Por favor ¡ Dejenme que juegue solo, dejen que me divierta, dejen que sea feliz; no lo olviden, soy un niño…y solo una vez en la vida.”

miércoles, 27 de octubre de 2010

Un Tiempo mas - Por Marcelo Lopez


Despues del partido y cuando el tercer tiempo se extinguía atravesado de punta a punta por el frio de la tarde que nos caía encima solo quedabamos cuatro o cinco en el quincho. Estabamos hablando siempre de lo mismo, la anecdota que surgia de algun tackle, la pelota que se habia caido de las manos de alguien en el momento justo y cosas por el estilo. Los pocos que seguiamos sosteniendo la llama de esa charla estabamos sentados sobre la mesa como si hubieramos avanzado hasta un punto donde la reunion era inevitable.

Las risas iban y venian pero uno de nosotros estaba enfrascado en una busqueda ,hasta el momento infructuosa, en su bolso. Jorge revolvía y revolvía sacando ropa sucia, vendas usadas, botines, tapones sueltos y cosas por el estilo; hasta que levantando la mano como si hubiera llegado primero en una maraton olímpica sacudió un papel en el aire. Lo miramos como quien mira una pagina escrita en un idioma extraño y esperamos que explicara.
Te prometí que iba a encontrarlo. Dijo mirandome. Busqué por todos lados en mi casa, sabía que lo tenía y ahora cuando no lo encontraba adentro del bolso me quería matar…aca está. La nota esa que te conté, la que escribió el viejo, la que habla de los tres tiempos del rugby.
Por ser el objeto de la explicación yo estaba mirando y escuchandolo pero los demas sumaron sus atenciones cuando empezó con la historia de los tres tiempos del rugby. Algo que parecía obvio quizas no lo era tanto o al menos todos queriamos saber que había detras de semejante definición. Se lo preguntó el Pildora. Te leo y vemos que opinas. desafió Jorge. Así es que desdoblo el papel y se puso a leer con la misma pausa que ponía en la cancha.

“Primer tiempo: es el periodo que los jugadores le dedican al juego durante la semana.

Normalmente abarca dos prácticas luego de los horarios de trabajo y/o estudio.
El sentido de estas prácticas se halla resumido en dos puntos fundamentales:
1- la oportunidad de encontrarse con los amigos
2- Ponerse de acuerdo entre todos los jugadores y bajo la guía del encargado del equipo, sobre el juego que se pretende desarrollar en el próximo partido. Como se ve el desarrollo físico no forma parte de los objetivos principales de las practicas, aunque si tienen un lugar complementario que puede incluso realizarse en forma individual, de acuerdo a las necesidades y posibilidades de cada jugador. Este primer tiempo es el del encuentro semanal, el de las correcciones y de las expectativas. Este primer tiempo tiene lugar tanto en la cancha de entrenamiento como en el vestuario durante una charla de equipo y como en el bar donde entre trago y trago se habla libremente del juego. Un buen “primer tiempo” es la base para construir un verdadero equipo”

lo interrumpió Juan preguntando de que tiempo hablaba si ultimamente lo único que hacian todos los benditos martes, miercoles y jueves era correr…correr y correr. Jorge lo miró como si fuera a contestarle pero prefirió seguir leyendo mientras un pedazo de pan volaba desde la otra punta de la mesa para pegarle en un ojo a Juan.

“Segundo tiempo: El partido en si mismo.

Es el momento mas esperado por todos durante la semana. Es el tiempo de máxima diversión, pero también es el tiempo del desarrollo del carácter del autocontrol y del sentido del equipo. Durante un partido de rugby tienen lugar condiciones de adversidad que aprendemos a sortear, por ejemplo el sentir temor no es algo malo en si mismo, lo interesante es lograr vencerlo y esto ocurre frente al tackle, a una pelota de aire o cuando se para un dribblling.
La condición más importante para encarar este segundo tiempo del rugby es la actitud mental. Con una correcta actitud mental hacia el juego, con seguridad se alcanzara el éxito, el que no necesariamente esta medido en términos de un resultado, sino mas bien, en el placer que nos reporta el haber jugado, dándolo todo por el equipo y respetando a los compañeros, adversarios y referí. El “segundo tiempo” es el tiempo de la “batalla del rugby”, que solo tiene sentido que se realice si los que participan de ella son gente educada para llevarla a cabo dentro de sus principios y tradiciones.”
ahora el que interrumpia era el Corcho. Viste Cuco que es normal que tengas miedo y te borrés siempre!! se despacho mientras todos rompimos el aire a carcajadas. Corcho se metió un poco mas en su personalidad esquiva y empezó a balbucear venganzas que no tenian sentido.

Jorge se aclaro la garganta con un vaso de fernet y pidió silencio para seguir.

“Tercer tiempo: para muchos y no sin razón es el más importante de todos.

Es el tiempo del reencuentro con los oponentes y el árbitro, luego de la “batalla”. Es el tiempo del agradecimiento mutuo por haberse ayudado a disfrutar del juego. Es el tiempo del reconocimiento por alguna falta cometida y el momento de limar asperezas. Es el tiempo de las celebraciones, los tragos y los cánticos.
Cuando jugamos en casa debemos atender a nuestros visitantes ofreciéndoles todo nuestro calor de hombre de rugby. Cuando visitamos a otro club debemos aceptar lo que nos ofrecen. En el tercer tiempo conocemos a la persona que encierra el jugador con el que acabamos de competir duramente. Así se forjan lazos de amistad que duran para siempre. No participar del tercer tiempo es no haber entendido el juego, por mas grandes que sean las condiciones exhibidas durante el partido, mas aun, no se habrá gozado del verdadero rugby.
Durante el primer y segundo tiempo nos preparamos para ser “jugadores de rugby” y en el tercer tiempo completamos nuestra formación para ser verdaderos “hombres de rugby”

Termino de leer y no hubo aplausos solamente algunas ideas flotando. Hasta que la mistica se quebró en mil pedazos cuando Trillo desde el fondo dijo. Ahora anda vos Jorge y explicale a mi novia que los fernet que nos estamos tomando son parte del trabajo de la semana!!!

lunes, 25 de octubre de 2010

Los Amigos (3º Tiempo)

Hace muchísimos años, un joven recién casado estaba sentado en un sofá en un día caluroso y húmedo, bebiendo jugo helado durante una visita a su padre.

Mientras conversaba sobre la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de las personas adultas; el padre revolvía pensativamente los cubos de hielo de su vaso y lanzó una mirada clara y sobria hacia su hijo. - "Nunca olvides a tus amigos", ¡aconsejó!, "Serán más importantes en la medida en que envejezcas". "Independientemente de cuanto ames a tu familia y los hijos que por ventura vayas a tener, tu siempre necesitarás de amigos. Recuerda ocasionalmente salir con ellos, realiza actividades con ellos, telefonéalos...""¡Que extraño consejo!" pensó el joven. "Acabo de ingresar al mundo de los casados, soy adulto y con seguridad mi esposa y la familia que iniciaremos ¡serán todo lo que necesito para dar sentido a mi vida!" Con todo, él obedeció a su papá; mantuvo contacto con sus amigos y anualmente aumentaba el número de ellos. Con el pasar de los años, él fue comprendiendo que su padre sabía de lo que hablaba. En la medida en que el tiempo y la naturaleza realizan sus designios y misterios en un hombre, los amigos resultaron baluartes de su vida. Pasados los 50 años de vida, he aquí lo que aprendió: El tiempo pasa. La vida continúa. La distancia separa. Los niños crecen. Los empleos van y vienen. El amor se debilita. Las personas no hacen lo que deberían hacer. El corazón se rompe. Los padres mueren. Los colegas olvidan los favores. Las carreras terminan. Mas, los verdaderos amigos siempre están ahí, no importa a cuánto tiempo o a cuantos kilómetros se encuentren. Un amigo nunca está más distante que el alcance de una necesidad, haciendo barra por ti, interviniendo a tu favor, esperándote de brazos abiertos o bendiciendo tu vida. Cuando iniciamos esta aventura llamada VIDA, no sabíamos de las increíbles alegrías o tristezas que estaban delante. No sabíamos de cuanto necesitaríamos unos de otros.

domingo, 24 de octubre de 2010

No traicionar la tradición - 3º tiempo


El título que lleva este espacio que Clarín publica todos los lunes tiene un sentido especial, ya que el tercer tiempo es quizás el símbolo por excelencia que posee el rugby. Allí, después de los 80 minutos, compañeros y rivales se juntan para estirar el partido de la confraternidad. Es un rito inalterable, sobre todo en la Argentina. Pero en los últimos tiempos, como otras tantas cosas en el país, se ha desvirtuado. Y el espacio para compartir una charla y una copa se transformó en algunos clubes en largas fiestas hasta la madrugada, sin límite de alcohol y con la participación de mayoría de adolescentes, hombres y mujeres.

El toque de atención llegó a mediados del año pasado, cuando un chico de un club tradicional cayó desde el balcón de otro club tradicional. No se mató de milagro. Entonces, varios dirigentes se reunieron para buscarle una vuelta a la situación. Desde la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) se propuso dar una serie de recomendaciones en vez de ejecutar las prohibiciones. “Hablamos con los jugadores más representativos de cada equipo, sobre todo con los capitanes, para que ellos bajen al resto el peligro que significa tomarse más de dos cervezas”, dijo Jorge Cafasso, presidente de la URBA.

Pero ocurre que el rugby al mismo tiempo afronta otro dilema con respecto a este asunto. Es que el alcohol —en las viejas épocas era el whisky— está de alguna manera vinculado con este deporte y quizá por eso las empresas de bebidas alcohólicas son las más interesadas en colocar sus auspicios en este ámbito.

“El problema es que en los terceros tiempos hay canilla libre de las bebidas más duras, que son patrocinantes en el rugby. Yo hablé este año con la gente de marketing de la URBA para que no busquen sponsors de bebidas alcohólicas, pero también es cierto que esas mismas empresas se están comprometiendo a realizar campañas para evitar el consumo excesivo. Y no hablo de esos cartelitos al final que ni se ven, sino de avisos importantes en los programas de rugby de televisión”, agregó Cafasso.

Como disparador de esto, la URBA firmó hace 10 días un convenio con la secretaria de Adicciones y la secretaría de Deporte de la provincia de Buenos Aires (el nexo es Arturo Rodríguez Jurado, una gloria Puma), para que los jugadores reciban información y ayuda con las drogas.

“Los progresos desde que empezamos a trabajar en esto han sido notables”, sostuvo Cafasso. Ojalá. Porque el tercer tiempo no merece que lo traicionen.