La primera inquietud que debemos resolver respecto de esta cuestión, es establecer y precisar con claridad cuando un entrenador alcanza el éxito, es decir, cuando un coach puede sostener el rotulo de exitoso. No hay duda de que el éxito no esta dado por las victorias o derrotas en el ámbito deportivo, sino que - estrictamente - esta relacionado con el cumplimiento de los objetivos o metas, que como conductor de un grupo propone y plantea frente sus dirigidos. En ese sentido, el entrenador emparentado con el éxito, es aquel que ha cumplido todas sus metas u objetivos. Así, aquel que ha conseguido que un equipo comprometido seriamente con el descenso haya podido salvar la categoría, puede incluso a haber conseguido el éxito sin rodearse siquiera de victorias. Incluso, el éxito debiera traducirse en satisfacción en lo que se hace y mejora en el rendimiento deportivo. Pero, aún más, ese éxito en nuestro campo amateur, puede no medirse por resultados, sino por consignas que van más allá de la tabla de posiciones, e incluso fuera del deporte mismo. En las divisiones infantiles y juveniles, un entrenador que les entrega a sus jugadores las herramientas para progresar en el deporte y también fuera del él, esta haciendo una contribución mucho mayor a la que pudiere hacer aquel que los ayuda a levantar una copa. Rainer Martens en su libro "El entrenador" menciona que “un entrenador exitoso es mucho más que un entrenador que conduce a su muchachos al triunfo”. Hay, en última instancia, una faceta extradeportiva que es incluso más relevante, porque los entrenadores de éxito no solamente están circunscriptos a enseñar las aptitudes y técnicas del deporte, sino que exceden ampliamente ese ámbito. Para convertirse en un entrenador eficaz y exitoso, habrá que centrarse en el proceso, y no en los resultados, pues estos últimos son tan solo una consecuencia. |
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sábado, 16 de abril de 2011
El entrenador exitoso - 1º parte
martes, 2 de noviembre de 2010
El Juego del Rugby (Conceptos) - Rugby Mundial
En el rugby hay conceptos tan obvios y simples que muchas veces, justamente por ese motivo, no son tenidos en cuenta aun cuando son fundamentales para el juego. No debemos olvidarnos que, generalmente, la victoria se la lleva el equipo que hace mejor las cosas simples.
•Ningún entrenador por mayor conocimiento que tenga de lo que se requiere para cada puesto podrá responder todas las preguntas o solucionar todos los problemas que se le presentan cuando dirige un equipo. Un entrenador ganará estatura ante los ojos de sus dirigidos simplemente admitiendo que no está en condiciones de resolver cierta dificultad y que recurrirá a quien tenga la experiencia necesaria.
•La disciplina que mantiene el equipo durante un partido es la consecuencia de las actitudes que el entrenador les ha transmitido en las prácticas a sus jugadores.
•Pierre Villepreux prioriza el pase sobre cualquier tipo de destrezas o formaciones. Para el genial entrenador francés este deporte sólo puede ser jugado por aquellos que son capaces de tomar decisiones adecuadas. Y para eso hace falta talento y el talento también se entrena. Por eso, practicar sin oposición es engañarse a sí mismo, porque sin contrario, uno siempre realiza la opción correcta. El entrenamiento tiene que ser el ensayo del partido.
•El rugby es un deporte que ofrece infinidad de variantes de una gran complejidad. Pero los grandes equipos no son producto de complicados sistemas, ni de esquemas complejos, sino de grandes jugadores. Son ellos los que con su técnica y su talento llevan al equipo a la victoria.
•El extraordinario apertura australiano Mark Ella, que con sólo 20 años deleitó a los argentinos en 1979, decía que “si el apertura tiene la pelota una vez en sus manos es probable que la jugada termine en un line o un scrum. Si la toca dos veces es posible que sea try de un compañero. Y si la toca tres veces, lo más seguro es que sea try suyo”
•Cuando elogiaban al excepcional fullback galés JPR Williams por su notable oportunismo para entrar en la línea, él decía: “que no importa el lugar de la cancha donde uno recibe la pelota sino que depende de la calidad y la exactitud del pase”.
•Al segunda línea Colin Meads, uno de los mejores All Blacks de todas las épocas, cuando alguien hablaba de una “buena pelota”, él decía: "sólo existe la pelota y nosotros la queremos siempre ".
•Un error frecuente en los entrenadores que dirigen backs es meterles en la cabeza a sus jugadores que es imposible quebrar la línea de tackle de una formación fija. Este preconcepto lo trasmiten algunos técnicos que no tienen en cuenta la enorme ventaja que tiene el jugador que lleva la pelota. Tiene la iniciativa, se puede encontrar con una defensa desorganizada, y lógicamente, domina las destrezas necesarias como para superar a su marca.
•Las características del rugby actual son las defensas impenetrables que terminaron por convencer a muchos técnicos sobre la imposibilidad de llegar al try en el hombre a hombre. Estas defensas impasables propuestas por muchos equipos han convertido a la cancha en un inmenso tablero de ajedrez donde solamente un Bobby Fisher o un genial estratega, puede ser capaz, con ingeniosas variantes ofensivas, de quebrar una verdadera muralla. Para lograr eso, es necesario un juego de tres o cuatro fases, donde el jugador puede ser detenido, se recicla el avance, pero sin arriesgar la posesión de la pelota.
•El ex entrenador de Los Pumas José Luis Imhoff, es partidario de un original principio que se encuentra en las páginas de “El arte de la guerra” de Sun-Tzu. En esa publicación, que refiere a estrategias bélicas, su autor señala que: “Generalmente el primero que ocupa el terreno y espera al “enemigo”, está en posición de superioridad sobre el contrario. Cuando su rival entra al campo de juego y se lanza al ataque, ya está en situación de desventaja”.
martes, 26 de octubre de 2010
Ordene mi Capitán - Por Adolfo Etchegaray

La elección adecuada del capitán es de vital importancia. Muchas veces se comete el error de fallar en la elección acertada del encargado de conducir al equipo. Si el capitán carece de la capacidad para implementar las variantes técnicas y tácticas necesarias para revertir
un resultado adverso todo el potencial de un equipo quedará anulado.
El capitán debe ser un líder, un jugador inteligente, un indiscutido, un ganador, un estratega, y un ser perceptivo de los problemas de sus compañeros. Debe jugar en su máximo nivel y durante el desarrollo del partido ir analizando el juego y motivando a su equipo. Debe asegurarse de que cada jugador explote sus virtudes al máximo y cumpla con los requisitos que le exige el puesto. Es aconsejable que en el último entrenamiento de la semana, durante los veinte minutos finales, el equipo practique bajo sus órdenes. Con esto el capitán reafirmará su autoridad ante el equipo y pondrá a prueba sus cualidades de líder. El mayor error que puede cometer un entrenador es intentar eclipsar la figura del capitán. Se sabe que una vez que el equipo entra a la cancha la función del entrenador ha terminado. El objetivo del entrenador es armar un equipo que con la dirección de su capitán funcione eficientemente. Una vez que el partido ha comenzado, el capitán toma posesión del control absoluto de su equipo y debe apelar a todo su conocimiento, liderazgo y criterio táctico para conducir a sus jugadores a la victoria. Un entrenador exaltado gritando desde el touch no hace otra cosa que acentuar su propio fracaso en la elección del capitán. Al dar indicaciones desde afuera de la cancha el entrenador está devaluando la autoridad del capitán y sólo logrará generar confusión en sus jugadores. A pesar de que todo equipo tiene su plan de juego, un buen capitán debe tener la visión y la capacidad de saber cambiar el planteo táctico, en pleno partido. Es el responsable de que el equipo tenga un equilibrio entre un rígido esquema de juego y la improvisación de los jugadores. En el rugby moderno el capitán no debe estar demasiado lejos de los forwards porque los partidos se ganan en el frente de batalla. El medio scrum tiene una ubicación privilegiada para ir evaluando la conveniencia de jugar con los forwards o utilizar los backs. Debe cumplir la doble función de arengar en algunos pasajes a jugadores abatidos y sin reacción o calmar a algún desaforado que perdió el control por alguna decisión del réferi. En momentos calientes y de confusión la sola presencia y la autoridad del capitán debe servir para señalarle al equipo el rumbo a seguir.
Es el principal motivador de sus jugadores y esta motivación debe estar orientada hacia “el hambre por ganar” y no a un fervor exagerado que convierte un ímpetu arrollador en una locura ciega donde se pierde la capacidad de pensar. Los jugadores no son pilotos kamikazes disputando su última batalla con un boleto de ida. Todo lo contrario, un equipo entra a la cancha con el objetivo de jugar un rugby pensante. Una fuerza controlada asociada a una técnica depurada da mejor resultado que un grupo de descerebrados yendo a la carga con una furia suicida. Debe tener una avasallante personalidad como para poder conducir eficientemente a su equipo, sobre todo, en condiciones adversas. Si no es así puede convertirse en el encargado de elegir salida o campo, o simplemente, saludar al réferi. La fuerza que otorga el bastón de mando reside en un respeto mutuo y recíproco entre el capitán y el entrenador y entre el capitán y los jugadores. Especialmente debe haber un reconocimiento indiscutido hacia quien ejerce la capitanía, por parte de los “caciques” que hay en cualquier equipo. El capitán no debe solicitar el respeto de sus dirigidos porque esta consideración se gana. No se logra con la potencia de los gritos, ni con la imposición de un régimen militar. Simplemente, se adquiere con la autoridad que impone un líder a través de la indiscutida calidad de su juego y de las acertadas decisiones en la conducción del equipo.
Cualidades requeridas
Para ser un buen capitán, es imprescindible tener confianza en uno mismo y en nuestra forma de jugar. Para algunos capitanes, la primera presión la sufren cuando empiezan a tener problemas en cuanto a si son indiscutidos en su puesto. En ese caso, tienen la preocupación de no saber qué poner en primer lugar: si su propio juego (su titularidad en el equipo), o su capitanía (olvidándose de sus aptitudes).
El capitán debe tener una clara noción de cada faceta del juego y un perfecto conocimiento de las fuerzas con que cuenta su equipo. Debe monitorear las reacciones de cada uno de sus jugadores y estar en condiciones de poder solucionar cualquier dificultad que surja.
Capacitación para la función
En la actualidad, hay un notable vacío en cuanto a la capacitación de quien tiene que ejercer la capitanía en la alta competencia. La tendencia mundial indica que la tarea de instruir a la persona que conducirá un equipo no es nada sencilla y demanda muchos años. Por otra parte, en los países avanzados los gurúes que manejan el mundo de los negocios emplean un prolongado tiempo en capacitar y perfeccionar a sus líderes. El recambio de un capitán como también la búsqueda de quien será el número uno en una empresa puede provocar un estrepitoso fracaso deportivo o costarle millones de dólares a una compañía. Cuando se realiza la evaluación para la designación del postulante, no debe confundirse: alto desempeño, con alto potencial. El elegido debe tener las dos condiciones. Es un error designar capitán a un joven relativamente inexperto y pretender que tenga los conocimientos necesarios como para manejar a sus jugadores bajo situaciones límites. Es tan difícil para una empresa encontrar un CEO competente, como para un equipo acertar con la designación de un buen capitán.
domingo, 24 de octubre de 2010
El juego Mental - Por Sebastian Perasso

La mayoría de los entrenadores y jugadores coinciden en que por lo menos el 50% del proceso de jugar bien responde a una cuestión mental.
No obstante, rara vez un entrenador de rugby dedica más del 5% del tiempo a mejorar el aspecto psíquico.
Absolutamente todos saben de su importancia pero nadie o casi nadie lo practica. Ello se debe en gran medida a que ignoran como practicarlo. Otros, en cambio, transitan un camino más peligro. Creen saber trasmitir fortaleza mental pero deambulan por conceptos equivocados. Son aquellos entrenadores que entienden que trabajar sobre el aspecto mental es hacer hincapié en las arengas y los gritos hacia sus dirigidos cuando, lejos de ayudar, en muchos casos resultan contraproducentes.
Bajo ese contexto las frases “debemos ganar sí o sí”, “hoy no podemos perder” o “somos muy malos, no podemos jugar así” producirán un deterioro en la habilidad mentales con la consecuente pérdida de confianza y motivación en el jugador.
En divisiones infantiles y juveniles el hecho puede resultar aún más grave, puesto que los jugadores necesitarán en esa etapa por sobre todo palabras de aliento y de apoyo, como también muestras de confianza pero no insultos o reprobación.
El aspecto mental, como ningún otro, ejerce marcada influencia sobre los otros aspectos del juego porque el costado psíquico repercute de manera acabada sobre lo físico, técnico y táctico.
En virtud de lo descripto, quien logre solucionar o de alguna manera mejorar la faceta mental corregirá en consecuencia los otros aspectos de su juego.
El entrenador debe ejercer una correcta capacidad de observación y análisis del juego, como punto de partida para resolver los problemas que presentar su equipo.
Puede resultar que un jugador o equipo se caiga físicamente en forma sistemática en los últimos veinte minutos (aspecto físico); que se le caiga muy a menudo la pelota (aspecto técnico); o que tome malas decisiones en ataque (aspecto táctico). Sin embargo, es factible que esa maraña de problemas e inconvenientes presente un mismo hilo conductor: el aspecto mental.
El jugador sin fortaleza mental y sin motivación baja notablemente su intensidad física en los últimos minutos; el jugador sin confianza y con las habilidades mentales disminuidas es habitual que tenga problemas de handling y, por último, el jugador que se siente presionado y con un alto grado de estrés mental es lógico que no tome las mejores decisiones a su alcance.
En consecuencia, un problema que parece complejo y multifacético es posible que tenga origen en un denominador común: lo mental.
A mi criterio, hay un ejemplo que desnuda esa influencia psicológica antes señalada.
Es el caso de una persona que se creía repleta de dolores y enfermedades. Se tocaba la rodilla y le dolía, luego se tocaba la cabeza y sentía un fuerte dolor y finalmente tocándose cualquier parte de su cuerpo ese mismo malestar persistía. Creía tener un sin número de dolores que lo aquejaban y se sentía muy enfermo. Sin embargo, a pesar de su presunción, lo único que tenía lastimado era su dedo.
Si logramos curar el dedo, lo demás por si solo se solucionará. En la esfera del rugby sucede algo similar. Si logramos arreglar el aspecto mental del equipo, es muy posible que el resto quede en consecuencia solucionado.
Está claro que el aspecto mental incide de manera directa sobre la performance y el rendimiento deportivo. Por ello, la respuesta que tenga un jugador de rugby ante situaciones de presión, decidirá en gran medida su desempeño deportivo.
El entrenamiento mental en el deporte consiste en la práctica habitual de determinadas habilidades psicológicas como estrategia para afrontar situaciones deportivas.
La psicología del deporte ayuda a controlar la presión y sus efectos (estrés y ansiedad), además de colaborar a potenciar la motivación, la autoconfianza y la concentración. De esa manera podrá alcanzar un rendimiento óptimo.
Contar con la energía adecuada es un factor decisivo para alcanzar los mayores niveles de rendimiento. El jugador puede estar falto de energía o por el contrario puede estar energizado; es decir rodeado de energía en su accionar. A su vez esa energía puede ser positiva o negativa.
Aquel jugador que persiga un rendimiento óptimo deberá rodearse de energía positiva, esto es de emociones o sensaciones positivas relacionadas con la diversión y el gozo. La energía positiva provoca un estado de calma mental, de relajación muscular y buena concentración.
Por el contrario, la energía negativa está representada por el temor, la tensión, la ansiedad o el enojo y solo produce tensión muscular y en consecuencia contribuye a una merma en el nivel de rendimiento.
El rugby es un juego mental porque el aspecto psicológico es no solo importante sino también determinante y decisivo en el rendimiento colectivo.
Si bien el rugby requiere de jugadores compenetrados los ochenta minutos de juego, hay algunos momentos de un partido que son “clave” y que ponen a prueba el poder de concentración del equipo.
El rugby es un deporte con muchas interrupciones, es un juego muy dinámico cuando la pelota está en juego, pero cuenta con muchos “descansos” o detenciones que contribuyen a la perdida de la concentración.
En este deporte, la pelota está en juego alrededor del 40% del tiempo reglamentario, es decir que más de la mitad del partido los jugadores pueden ser influidos por factores externos.
Evaluar un juego de Rugby - Por Michael Gourley

Nuestros Entrenadores tienen que adoptar una visión general de cómo desarrollar el lado psicológico y como enfocar e interpretar un juego.
Que es lo que debemos buscar cuando evaluamos un juego de rugby?
Como juzgamos el proceso del juego?
Es el resultado?, Es puede darnos ciertos datos, pero cuantas veces un equipo se recupera y gana.
El tanteador es un indicador pero no da la suficiente información a menos que el equipo vaya ganando por una diferencia sustancia.
Es la ventaja territorial?, acá otra vez he visto equipos en que la ventaja territorial estaba a favor de la oposición y sin embargo fueron capaces de ganar.
El tanteador y la ventaja territorial no llegan al fondo de la cuestión cuando evaluamos un juego,
Entonces cual es?
Es la posición, otra vez en un análisis se puede demostrar que el equipo con menos posición es capaz de ganar, entonces se reduce al equipo, al tamaño del equipo o a las destrezas aparentes de los respectivos equipos.
El trabajo de equipo puede superar una oposición superior.
Entonces esto tampoco se presenta como una forma de evaluar.
Es el equipo que comete la menor cantidad de errores?
Ya hemos tratado el tema de hacedores de cómo cometen errores y como lo necesitamos.
Puede entonces argumentarse que todos estos elementos juegan un rol en la evaluación de como va el juego, mientras que, examinar todos estos elementos no nos da una visión necesariamente precisa de la actuación del equipo.
No nos provee una clara idea de lo que el equipo esta tratando de lograr. Por otro lado hay una mejor manera de evaluar el juego.
Estas definiciones previas dependen mucho en analizar destrezas y estrategias, no tienen en cuenta el elemento psicológico que tienen una gran incidencia en el resultado y deben ser consideradas en el momento de analizar un juego, esos otros criterios tienen limitaciones.
Es necesario que exista una forma definida de apreciar el juego y de comunicárselo a los jugadores. Aquí es donde entran en juego los aspectos psicológicos de un juego. Yo descubrí esto cuando jugaba para la Universidad de Victoria. Teníamos un equipo fuerte, pero en muchos juegos el tanteador era bastante apretado y en el segundo tiempo parecíamos no impresionar demasiado. El juego parecía empezar para que nosotros anotáramos, luego el juego retrocedía y quedábamos bastante parejos. Era como si la oposición nos dejara anotar try porque esperaba que nosotros ganáramos y, así pasaba, parecía que aceptaban que el resultado del juego seria ganarnos.
A veces vemos por TV cuando dos machos luchan por el territorio o el control de la manada, no parece haber diferencia a medida que se chocan, sin embargo de algún modo ellos están definiendo quien tiene la ascendencia. Unos van a mostrar algún signo de sumisión y después de algunos intercambios uno se va. En muchos aspectos el deporte tiene elementos de esta conducta.
Cuando yo entrenaba equipos que nunca mostraban sumisión psicológica, eso llevaba al otro equipo a mostrar un rol sumiso. Usualmente ganábamos en la última etapa del juego, porque ellos sucumbían a nuestro espíritu indomable. Esta es la dimensión psicológica que marca la diferencia, es una cualidad que cada jugador debe tener poseer.
En verdad es mas evidente en equipos exitosos, pero no es exclusiva de ellos, entender esta influencia es el punto de partida para desarrollar una real apreciación de la motivación. Estas influencias no son fácilmente entendibles, he trabajado con Entrenadores quienes aparentemente entendían que es la motivación, pero luego de haber tenido éxito con equipos que entrenábamos conjuntamente no eran capaces de transferir a otros equipos, porque por otro lado estaban aquellos que eran capaces de tomar esas ideas y usarlas efectivamente.
Existen valores y motivos para competir en un equipo, algunos de los cuales son negativos para motivar una actuación excelente. Aun así algunos Entrenadores suscriben fácilmente estos valores. A primera vista la competitividad parece funcionar, es fácil mantener un estilo de entrenamiento competitivo sin ser conscientes del impacto negativo que esto puede tener si uno no comprende las actitudes las creencias, y los valores que crean las excelencias.
Este libro puede desafiar algunas de sus creencias y podría requerir un cambio en los principios que ustedes sostienen. Algunas personas tienen alguna reacción negativa cuando reciben alguna información contraria a su punto de vista. Particularmente si esta cuestiona alguna creencia profundamente arraiga sobre la forma de entrenar. Esta reacción normalmente genera criticas o falta de aceptación, por ejemplo algunos Entrenadores son los de tipo que ejercen poder, esta conducta va a consistir un estilo menos efectivo, van a tender a defender su posición y derrotar otras ideas.
Metodologia en el Ruck - Por Dario Salluzi

Debemos tener claro que el Ruck es un formación Móvil que se puede producir en los puntos de encuentro con el otro equipo. No debemos generarlo , muy por el contrario se produce por distintos motivos. Es una manera de resolver una situación de contacto donde no pude liberar la pelota antes que se de esta formación.
El Ruck se forma por los siguientes motivos:
• Deficiencia del portador de la pelota en el contacto y/o tackle, que no logra superar a la defensa, no logra ante el contacto liberar la pelota.
• Deficiencia de los apoyos, quienes no lograr auxiliar a tiempo al portador para que este libere la pelota.
• Eficacia de la defensa que lograr en situación de contacto disputar la pelota.
Debe quedar claro que si el portador penetra correctamente y tiene buen apoyo, no tendría porque producirse Ruck, ya que siempre lograríamos tener viva la pelota.
Pero no debemos olvidarnos que esta en juego la eficacia de la defensa para disputar la pelota en esta situación, lo que lleva muchas veces que el Ruck sea :
• Para el Ataque: Una manera de mantener la posesión de la pelota y mantener la continuidad ( 3er Principio del Ataque).
• Para la Defensa: Una manera de recuperar la posesión de la pelota (4to Principio de la Defensa)
Metodología de Ruck
1. 1ro jugador avanza con pelota y es tackleado el 2do jugador que es apoyo hace Ruck sobre el contrario
2. Igual que el anterior, se agrega un 3er hombre que hace de medio scrum.
3. Igual que el anterior, pero la defensa realiza el intento de recuperar la pelota.
4. Igual que el anterior, con 2 jugadores que pasan en el ruck, contra un defensor.
5. Igual que el anterior, pero ahora hay dos defensores.
6. Igual al anterior, se agrega el tackle de un defensor y el intento de recuperación de 2do.
7. Igual al anterior pero salen 6 en ataque (los 3 primeros resuelven el primer ruck, 4to hombre juega al 5to y 6to. Estos tres formaran el 2do ruck y el jugador que llegue mas rápido del otro trío hace de medio. La defensa forma de a 4 (dos y dos en profundidad.
8. mismo trabajo pero ubicar a la defensa en el eje profundo y lateral, par que sea mas real al juego.
Esta metodología es orientadora, para tener una referencia. Arranca de lo situación mas simple previa al Ruck y termína con el desarrollo concreto del mismo. A partir de esto puedo introducir todas las variantes que quiera pero respetando cierto orden, no puedo entrenar primero Ruck con oposición real si previamente no realice el mismo ejercicio con oposición pasiva.
Aspectos a tener en cuenta.
• El portador debe evitar ir al suelo, (sobre todo si no tiene apoyos que lo puedan auxiliar ) y continuar traccionando.
• Cuando el portador de la Pelota es derribado debe intentar caer lo mas horizontal posible a su in- goal, alejar la pelota de su cuerpo y dejar la mano sobre la pelota.
• Los que apoyan deben venir con la profundidad necesaria para poder entrar al Ruck paralelos a la línea de touch.. Pasar por arriba de la pelota (sino no se forma Ruck y se considera pelota suelta). Entrar de abajo hacia arriba y no dejar sin techo la pelota por la idea de pasar de forma potente.
Metodologia para el Maul - Por Dario Salluzi

El Maul es un formación Móvil que se puede producir en los puntos de encuentro con el otro equipo. Al igual que el Ruck no debemos generarlo, debe ser un recurso para solucionar las situaciones de contacto.
El Maul tiene la ventaja que no debo liberar la pelota si o si como en el Ruck y que si bien en Rugby Infantil no esta permitido, a futuro será una buena manera de avanzar y penetrar la defensa. Por eso cuanto mejor manejen los roles nuestros jugadores ahora mas fácil será utilizar este recurso en ataque en todo momento
El Maul al igual que el Ruck se forma por los siguientes motivos:
• Deficiencia del portador de la pelota en el contacto y/o tackle, que no logra superar a la defensa, no logra ante el contacto liberar la pelota.
• Deficiencia de los apoyos, quienes no lograr auxiliar a tiempo al portador para que este libere la pelota.
• Eficiencia de la defensa que lograr en situación de contacto disputar la pelota.
Debe quedar claro que si el portador penetra correctamente y tiene buen apoyo, no tendría porque producirse ni Maul ni Ruck, ya que siempre lograríamos tener viva la pelota.
Pero no debemos olvidarnos que esta en juego la eficacia de la defensa para disputar la pelota en esta situación, lo que lleva muchas veces que el Maul sea :
• Para el Ataque: Una manera de mantener la posesión de la pelota y mantener la continuidad ( 3er Principio del Ataque).
• Para la Defensa: Una manera de recuperar la posesión de la pelota (4to Principio de la Defensa)
Metodología de Maul
1. 1ro jugador con la pelota hace contacto (defensa pasiva) y traccióna. El 1er apoyo que llega debe buscar la pelota entrando agachado y perpendicular al In goal. si el portador en ves de estar de espalda quedo de costado el apoyo debe cubrir el otro costado durante la búsqueda de la pelota
2. Igual que el anterior, se agrega un 3er hombre que hace de medio scrum.
3. Igual que el anterior, pero la defensa realiza el intento de recuperar la pelota.
4. Igual que el anterior, con 3 apoyos, el 1ro a la pelota y los otros 2 accionan sobre el 1er portador de la pelota, tratando de evitar que la defensa pueda traba la pelota. Es necesario que todos estén empujando la formación.
5. Igual que el anterior, pero ahora hay dos defensores.
6. Igual al anterior pero salen 6 en ataque (los 3 primeros resuelven el primer maul4to hombre juega al 5to y 6to. Estos tres formaran el 2do maul y el jugador que llegue mas rápido del otro trío hace de medio. La defensa forma de a 4 (dos y dos en profundidad.
7. mismo trabajo pero ubicar a la defensa en el eje profundo y lateral, par que sea mas real al juego.
Esta metodología es orientadora, para tener una referencia. Arranca de lo situación mas simple previa al Maul (Mini Maul y termina con el desarrollo concreto del mismo. A partir de esto puedo introducir todas las variantes que quiera pero respetando cierto orden, no puedo entrenar primero Maul con oposición real si previamente no realice el mismo ejercicio con oposición pasiva. Lo mismo ocurre con el maul de Line o de Salidas donde debo ir siempre de lo mas simple a lo mas complejo
Aspectos a tener en cuenta.
• El portador debe evitar ir al suelo y mantener la posesión de la pelota.
• Cuando realiza contacto debe tener buena base de sustentación (dar un paso largo), que le permita no ser tirado hacia el suelo. Debe chocar con el Hombro no portador de la pelota. Y entrar de abajo hacia arriba. Debe continuar traccionado, evitando ser empujado hacia su campo
• Los que apoyan deben venir con la profundidad necesaria para poder entrar al Maul paralelos a la línea de touch. . Entrar de abajo hacia arriba con la espalda derecha y no dejar de empujar constantemente.
• Debe quedar claro que no hay funciones específica, sino roles que se cumplen según como cada jugador llega a la situación de maul.
• Cuando el maul se forme de salida el 1er hombre debe ir a la pelota.
• Cuando sea maul de Line, sin contar los que hacen de cuña, deebmos trabajar que el primer hombre debe ir a la pelota. Mas adelante (6ta división ) podemos trabajar que los dos primeros apoyos en llegar se dedican a empujar y el 3ro busca la pelota .
• Hay dos maneras de resolver el Maul, el primero va a la pelota y o el primero hace de cuña. Creo que en el Rugby Infantil es mejor la primera opción. Ya cuando esta en juveniles podemos enseñar la segunda. Debemos tener claro que para pasar a la segunda opción debemos manejar muy bien la primera.
El Lider - Desarrollo UAR

Un interesante documento difundió el área de Desarrollo de la UAR acerca de cómo se elige un capitán, según la opinión de los británicos Wakefield y Marshall en su libro Rugby. Van aquí los puntos más salientes que rescaté.
» Aparte de la aplicación general de las tácticas por parte de los jugadores en forma individual, hay un hombre que tiene un gran efecto sobre el juego de su equipo, y ese hombre es el capitán.
» En la capitanía hay algo más que el simple juego habilidoso. Un capitán debe tener fortaleza de carácter, y por lo general en cada club hay un jugador de personalidad destacada que claramente se adecúa para liderar el equipo. A dicho hombre, sea o no el mejor jugador, debe ir la capitanía.
» El rugby es un deporte esencialmente de equipo, y la responsabilidad de fundir a quince jugadores en un todo coherente descansa en el capitán.
» Un capitán es realmente el embajador de su club fuera de la cancha como también es líder en la acción del juego.
» Si el capitán debe ser un forward o un back es un punto que ha generado mucha discusión, pero pensamos que si ambos tienen iguales cualidades personales, se debe elegir al back, ya que está en mejor posición para dirigir la política y las tácticas de su equipo sobre la cancha.
» Nos quedamos con el apertura o el centro, pero en nuestra opinión el apertura tiene el mejor lugar de los dos.
» El liderazgo del scrum está estrechamente ligado a la capitanía.
» Un equipo mediocre bien capitaneado, y con sus forwards bien dirigidos, con frecuencia rendirá mejor que un equipo de brillantes individualidades cuyos talentos no sean coordinados por el liderazgo de un capitán.
Compromiso y Responsabilidad... ¿Por donde empezar?

Los otros días, luego de un partido de primera división, conversaba con un entrenador de menores sobre la tendencia generalizada de los chicos de buscar la responsabilidad sobre el resultado de un encuentro en los factores externos, como por ejemplo, la actuación del referee, los factores climáticos, los compañeros, el estado del campo de juego, las “trampas” de los contrarios, etc. Pero, convengamos, esto no es algo específico de los niños y los adolescentes sino, muy por el contrario, también se presenta en los juveniles y en los planteles superiores... en los adultos, en los veteranos, en los entrenadores... En suma, empezar a enfocar el tema de la responsabilidad y saber dónde tenemos que mirar y dónde tenemos que enseñar a mirar es un tema que requiere atención.
El entrenador tiene en sus manos la posibilidad de enseñar a sus jugadores a enfocarse o, por el contrario, puede resultar una influencia negativa a la hora de analizar la responsabilidad individual, del equipo y de si mismo.
Sin dudas, es una salida muy cómoda “culpar” a algún factor externo por un resultado disvalioso... pero esto es un arma de doble filo, dado que, ante un resultado positivo se corre el riesgo de adjudicar la victoria también a factores externos, y a veces incluso, mágicos, como la suerte, las cábalas, etc. Lo mejor es que, en primer lugar el entrenador y luego los deportistas, comprendan qué es la responsabilidad y hasta dónde llega la propia, la individual, y la del equipo.
La responsabilidad es un concepto jurídico. Tiene que ver con la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Por sujeto activo de derecho tenemos que entender un sujeto mayor de edad o emancipado y capaz, en lo jurídico, pero deportivamente hablando, es necesario que el concepto de responsabilidad personal por la propia actividad deportiva sea transmitido, fomentado y revisado desde las primeras divisiones hasta las últimas, y esto debe incluir necesariamente a todos los miembros del equipo técnico. En este sentido el rugby, como deporte y medio transmisor de valores y formador de personas, debe realizar un distingo especial a la hora de hablar de responsabilidad.
Un entrenador puede encarar el tema de la responsabilidad desde diversos aspectos, y no necesariamente hablando directamente de la misma. Cuando se entrena un equipo y se habla de los objetivos, se puede hablar del compromiso de cada uno consigo mismo y con el equipo. Comprometerse es contraer una obligación, inclumplirla acarrea responsabilidad. Si somos parte de un equipo nos comprometemos, nos obligamos voluntariamente, a dar lo mejor de cada uno para lograr las metas que el equipo se haya propuesto. Si no cumplimos, el compromiso se rompió y, por lo tanto, hay que realizar una evaluación de responsabilidades. Cuando los objetivos se cumplen, también hay que realizar una evaluación tendiente a determinar si efectivamente cada uno cumplió con su parte. Esto ayuda a no perder de vista la participación de cada uno en el logro de los objetivos y el sentido de responsabilidad hacia el equipo. En un equipo de rugby cada uno sabe que el compañero está ahí para apoyar, por lo tanto, cada uno tiene que saberse responsable de estar ahí presente para apoyar al que lo necesita.
¿Cómo se puede hablar de responsabilidad individual a un jugador de rugby? De acuerdo a la edad será la forma de transmisión, pero no es necesario entrar en el terreno de lo jurídico, ni siquiera en extremas formalidades, para encarar el tema de las responsabilidades. La primer responsabilidad de un jugador, como la de cualquier deportista, es la sinceridad con sí mismo. Esta sinceridad le servirá para poder responder algunas preguntas:
¿Estoy dando lo mejor de mi?
¿Estoy poniendo mi mejor empeño y esfuerzo?
¿Tengo una actitud positiva?
¿Busco “culpas” afuera (en el referee que cobró mal, en mis padres, en los jugadores del otro equipo, en la lluvia, en el equipo, en el entrenador, etc)?
¿Estoy cumpliendo con el entrenamiento?
¿Estoy llevando una vida acorde a mis objetivos fuera del entrenamiento?
No hace falta que cada jugador le conteste a su entrenador estas preguntas. Es más, en la mayoría de los casos no lo haría (mientras que seguramente sí podría sincerarse con el/la psicólogo/psicóloga del equipo). Pero deben formularse para que el jugador reflexione y perciba, aún cuando no se mencione la palabra “responsabilidad”, que hay algo de sí que debe cumplir y que, si no lo está haciendo, hay consecuencias. Estas consecuencias pueden repercutir en el propio jugador (por ejemplo, ser excluido del equipo) o en el equipo (por ejemplo, una mala actuación producto del cansancio de una salida nocturna el día previo al partido que perjudica el juego general del equipo).
La sinceridad implica que, en primer lugar, sea capaz de hacerse estas preguntas y de responderse sin mentirse. El compromiso debe percibirse como lo que se hace para obtener un resultado personal y lo que se hace con relación al resto de los integrantes del equipo. Cuando no se cumple, y esto debe quedarle claro al jugador, no sólo se perjudica a si mismo sino que también perjudica a los compañeros, a esos que están dispuestos a dar todo en la cancha por el equipo.
El tema de la responsabilidad no es exclusiva de los jugadores. Un entrenador también puede haber equivocado la lectura del rival y el diseño de una estrategia para un partido. ¿Debe asumir su responsabilidad y reconocer su error? Creemos que lo acertado es, en el análisis posterior, evaluar su responsabilidad y admitir el error, si considera que lo hubo, dado que esto, lejos de desacreditarlo, generará el respeto por parte de sus jugadores. El camino contrario, la búsqueda de responsabilidad en los factores externos, no sólo genera falta de confianza en el entrenador sino que facilita la transmisión de un mensaje absolutamente contradictorio: alguien que exige a sus jugadores responsabilidad y que a la hora de asumirla mira para otro lado.
Como siempre, este tema da para mucho más. Pero, uno de los pilares de toda una construcción de fortaleza mental en los deportistas es la incorporación del concepto de responsabilidad, algo que no sólo servirá para la práctica deportiva sino para su vida en general. La pregunta que todo deportista y que toda persona en cualquier situación debe realizarse es: ¿estoy poniendo lo mejor de mi para hacer esto lo mejor que puedo? Se puede ganar o no, el resultado es un complemento, pero la tranquilidad se logrará cuando se sepa que, frente a un desafío, se hizo todo y lo mejor que se pudo para lograrlo, aun cuando no se haya concretado.
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