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miércoles, 5 de enero de 2011

Recuerdos de la Gira por Sudáfrica - Por Marcelo Lopez



El primer partido de la gira fue contra el Milnerston Rugby Club. El grupo lo esperaba con mucha ansiedad y estaba pactado para el viernes a las 19 hs. Llegamos al club con bastante anticipación y fuimos directamente a la sede-bar del club en donde nos recibieron muy amistosamente y nos invitaron a pasar a los vestuarios.

El club esta ubicado en las afueras de Ciudad del Cabo tiene una cancha principal en muy buen estado con iluminación y gradas sobre el lado izquierdo que llevan a los vestuarios y el bar. Nos cambiamos con tiempo suficiente para salir a reconocer la cancha y sacarnos fotos como parte de un sueño cumplido…estabamos por jugar un partido de Rugby en Sudáfrica!!!

Mientras nos preparamos llegaron los jugadores de Milnerston y una vez que cayo la tarde el arbitro llamo a Jugar. Teniendo en cuenta la gran cantidad de jugadores que llevamos se armo un equipo (a cargo de la dupla Oliva-Heredia) lo mas representativa del grupo “historico” posible. El partido empezo con muchas expectativas de nuestra parte por enfrentarnos a un equipo desconocido y hacerlo en la tierra del rugby.

Rapidamente se mostraron como un equipo fuerte, limpio y que sabia jugar al rugby, los mauls y rucks fueron disputados y cada contacto se produjo con firmeza. Cuando habian transcurrido unos minutos y estuvimos a punto de marcar un try por una jugada colectiva de muy buena factura (utilizando los dos frentes de ataque con mucha continuidad) un error permitio que de una intercepción naciera el primer try de los sudafricanos.

Aunque dudamos por unos minutos del resultado del partido pudimos sobreponernos y en dos jugadas del primer tiempo logramos coronar los movimientos con tries, uno en la punta del fede Aguirre después de chocar a sus tackleadores y el otro Hugo Fanzolato En el segundo tiempo hicimos todos los cambios que teniamos (11) y con el pack de forwards en muchas mejores condiciones que ellos (no tuvieron tal cantidad de cambios) pudimos hacer una diferencia mayor marcando 3 tries mas facturados por Pajaro, Martín Ivancich y la Pipa. El marcador final fue de 25 a 5.

EL tercer tiempo se desarrollo en el bar del club y tuvo un marco de gran compañerismo y alegría.

El segundo partido sabiamos que era contra un equipo de color, el St George, con ese dato no podiamos realmente hacernos una idea de que tipo de juego ibamos a encontrarnos, el partido tambien habia sido pactado para la noche. Llegar a la cancha fue complicado porque el chofer del ómnibus no tenia claro donde ibamos asi que fuimos pasando por 2 clubes diferentes antes de llegar casi sobre la hora a la cancha de St George. Sin dudas no era lo que esperabamos porque estaba ubicada en una zona marginal de Capetown e inicialmente podemos decir que nos “shockeo” lo que veiamos.

Sin embargo apenas descendimos del ómnibus el ambiente nos llevo a ver todo de otra forma, la cancha completamente iluminada con el fondo de Table MOuntain en el ocaso de la tarde pintaba una postal unica. St George no cuenta con cancha propia, nos explicaron, si bien es un club con casi 40 años de existencia utiliza una cancha municipal que comparte con otras agrupaciones.

Fuimos a vestuarios (donde no habia luz), después nos hicieron pasar a una sala que hizo las veces de vestuario (ahora si con una luz minima) mientras afuera terminaban de jugar dos equipos de otros clubes. Las tribunas estaban repletas (100% gente de color) y otra vez no sabiamos que ibamos a encontrar en cuanto a juego.

Una vez comenzado el partido nos dimos con un equipo distinto al de Milnerston con que habiamos jugado la semana anterior, este St George tenia jugadores mas “chicos” fisicamente, fuertes pero con mayor movilidad y tambien con conocimiento del juego lo que hizo que siempre se jugara con limpieza y sin roces innecesarios. El partido fue trabado, disputado y sin sacarnos ventaja hasta que pudimos marcar un try por intermedio de Pepi.

En la mitad del segundo tiempo y cuando habiamos hecho los cambios que teniamos planeados un desperfecto en la zona dejo la cancha sin luz y debimos suspender el partido, lo que nos dejo con un resultado ganador de 5 a 0 pero con las ganas de seguir jugando. Este partido particularmente fue muy distinto a todo lo que hemos vivido en el rugby hasta hoy y el tercer tiempo lo fue aún más.

La comida la habían hecho las esposas de los jugadores, con diferentes platos tipicos y un pollo al curry espectacular y picante!!. La camaradería desbordo, intercambiamos camisetas, remeras, buzos y regalos, compartimos, nos reimos, cantamos y pasamos un momento único que seguramente nadie podrá olvidar.

sábado, 1 de enero de 2011

El Eterno Entrenador * Sergio Palacios - Por Patricio Guzman

Los grandes entrenadores son recordados por su carisma y convicción. Por la autoconfianza de transmitirles a “sus jugadores” la mística del juego y los secretos para vencer. Los estilos varían enormemente, pero lo que no cambia es la motivación. Sergio Palacios es uno de esos grandes entrenadores, por los que sus hombres dejan todo lo que tienen y lo que no, también. Padre de muchos clubes y consejero apasionado de la ovalada, hasta límites insospechados.

El ingeniero, oriundo de Salta llegó hace décadas al Jardín de la República y encontró en Huirapuca su refugio, donde descubrió su verdadera vocación: formar jugadores, llenos de virtudes deportivas y humanas. Palacios dialogó con TERCER TIEMPO NOA, con el mismo carisma que lo lleva a ser respetado y admirado, en cada lugar que pisa cuando el rugby lo convoca.

-Los años pasan. ¿Qué recuerdos vienen a su mente?
-Mis inicios a los 14 años en el club Gauchos de Salta. Donde jugué junto al Ciego Gravano en primera y fuimos campeones, con solo 17 años. Un equipo rústico, combativo y lleno de garra, con la cual vencimos al Universitario del Negro Sosa, y al Gimnasia y Tiro del Lechón Flores. Además de ganarles a Tigres y a Spaghetti, en partidos memorables.


-¿Cómo fue aquella integración al rugby?
-Los inicios fueron positivos, llenos de amigos en la adolescencia, compañerismo, donde yo tenía una fuerte obsesión del liderazgo y la organización. Era el capitán del equipo y me engargaba de todo, inclusive hablar los jugadores por teléfono. Lo mismo hice años después en Huira como entrenador, llevando las pelotas, armando el equipo. Tengo grandes recuerdos de aquellos años.


-Hablar de Huirapuca, es mencionar a Tucumán. ¿Cómo llega a Concepción?
-Primero me voy Tucumán capital a estudiar ingeniería. Juego un año en Lince y por razones de estudio dejo de jugar. Termino cuarto año de ingeniería y me caso, para luego radicarme en Concepción en el año 72. Tres años más tarde, conjuntamente con Carlos Van Gelderen, Alberto Fernández, Humberto Soulé y otros amigos, aprovechamos la estadia en el SIC de Carlos González Chiappe y con él como entrenador, arrancamos con el primer equipo de Huirapuca.

-¿Qué jugadores aparecen en esa época?
-El Tano Faccioli, Johnny Farias, Chivo Vildoza, Cachiro, El Tigre Montoya, Juan Manuel Saracho y muchos más. Ahí juego un tiempo, era una segunda división y como nos quedamos si entrenador, tomo la posta del equipo desde el 77 hasta 1998 en primera y hasta 2008 en juveniles, siendo técnico continuamente.


-¿Cuáles son sus logros como entrenador en todos los equipos que dirigió?
-En el 88 conseguimos con Huira el título de la ronda consuelo. Luego en 1996 ascendemos a primera de forma invicta. También fuimos campeones de Primera con Universidad de Catamarca en el torneo que disputan frente a los clubes locales y riojanos. Y en el 2004 con Huira M15 obtenemos el seven de Tala de Córdoba. Hoy esos chicos están jugando en la primera de Huira.

-¿Quienes fueron sus principales referentes como entrenadores?
-Sin dudas que Heraclio Acosta y Carlos González Chiappe. E indirectamente Daniel “Huevo” Horcade, que estuvo en Huira en los 90. El trabajaba en la Caja y yo en Alpargatas y nos gastábamos los teléfonos. En esa época yo dirigía la primera del club y él me asesoraba.


-¿Cuáles son las características de los entrenadores que lo acompañaron en Huira?
-Me acompañaron el Tano Faccioli, un fanático del maul. El Chivo Vildoza, un loco del scrum y Pichuco Varela un enamorado del trabajo con el grupo humano. Ellos estuvieron mucho tiempo en mi staff técnico.

-¿A qué juegan sus equipos?
-Me gusta el rugby integral, de muchas fases. La buena reposición defensiva y buen control, con la utilización de toda la cancha, con pelota siempre viva. Un scrum poderoso, ya que en Tucumán eso te condiciona mucho. Y un line con buena obtención y variantes.


-¿Cómo fue conducir un equipo que después dio jugadores a Los Naranjas y Los Pumas?
-Fácil (se ríe). Mi trabajo pasaba por mantenerlos motivados, manejar el grupo y que no falten a entrenamiento. Darles un orden mínimo táctico, por que eran tan buenos que podían jugar sin entrenador. Eran un grupo tremendamente ganador, desde la cabeza, hasta lo técnico.


Defina estos jugadores en pocas palabras.
-Hugo Dande

-Un responsable de su propio desperdicio. Podría haber sido Puma en forma continua por 10 años. Eso me lo dijeron el Tano Loffreda y José Luis Imhoff. Dande es un monstruo del rugby que no aprovechó toda su naturaleza.

-Osvaldo Faccioli.
-El primer gran embajador de Huirapuca, cuando éramos un equipito mediocre. Participe activo de la era dorada del rugby tucumano. Un segunda línea tremendo.


-Tristán Molinuevo.
-La magia, la destreza y la lectura del juego. Nos hizo ganar partidos el solo. No fue Puma por que tuvo mala suerte. Según mi óptica, el mejor jugador de Huirapuca de todos los tiempos.


-Leandro Molinuevo.
-Un gran medio scrum, líder y caudillo de forwards. Un jugador muy vivo para saber por donde y como atacar.


-Santiago Rocchia.
-El jugador con más proyección del rugby tucumano. Ya se lo dije a él, empezará a ser Puma de 15 en el 2011. Tiene todo para llegar, por sobre todo una gran dedicación. Santiago es una gran persona.


-Gaetano Faccioli.
-Un jugadorazo. A medida de que madure, pasará de ser promesa, a un jugador hecho y dará mucho que hablar. Habilidoso y fuerte.


-Nombre a su gusto los 15 Naranjas de todos los tiempos.
-Ricardo Hortas, Ricardo Le Fort y el Tumba Molina; Faccioli y Roberto De Luca; Pablo Garretón, Gabriel Palou y el Pescao Ricci; Merlo y Sauze; Gabriel Terán, José Núñez Piossek, Santiago Mesón, Fabián Landa y Juan Buscetto.


-La pregunta debe ser una constante, pero. ¿Qué significa Huirapuca en su vida?
-(hace un pausa) Es el vehículo que me permite desarrollar la tremenda pasión que tengo por este deporte. Es mi casa, mis amigos y mi familia. Hoy no podría vivir sin Huirapuca. Mi club es el rugby y el rugby es lo máximo (se emociona).


-¿Sigue ligado técnicamente a su club?
-Este año a pedido de Caco Molinuevo fui analista de video de la primera. Y espero que haya servido de algo. Tengo una relación estrecha con los entrenadores y siempre debatimos temas para mejorar. Aparte no me pierdo ningún partido del club. Además les hice un par de entrenamientos a mis amigos de Aguará de Aguilares, cuando puedo los voy a ver jugar y charlamos sobre temas específicos el juego.


-¿Cómo se definiría usted?
-Soy un tipo que ama tanto el rugby que su dedicación muchas veces terminó perjudicando necesidades familiares. Como decía Don Pedro Yacachury: El rugby no es un vicio, ni una enfermedad, por que eso se cura. El rugby me dio las mayores alegrías y las mayores tristezas.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Cuando el color de la camiseta no importa - Por Santos David Revol



Ya hace un tiempo que trabajo como médico en las cancha de rugby. Ahí trato de ser “neutral” sin fijarme en los colores de las camisetas para hacer mi trabajo de la mejor manera posible.
Dentro de la cancha hay 30 jugadores (entre propios y extraños) y un árbitro con posibilidades de producirse alguna lesión, la misma que puede ser de muy variada magnitud.
Ante una lesión, o cuando un jugador queda tirado en el césped, entro a la cancha y corro lo más rápido posible sin importarme si ése jugador es de mi equipo o del rival. Uno entra a asistir y ayudar a esa persona lastimado aunque la intervención médica sea mínima.
Me ha tocado participar en numerosas situaciones y, en esos momentos no hay colores de camisetas, solamente hay una persona lesionada (generalmente con dolor) que necesita mi ayuda.
En las tribunas la pasión por los colores se vive de otra forma, y ahí se dicen muchas cosas. Me pasó en una oportunidad que mientras asistía a un jugador del equipo rival escuche que alguien grito desde la tribuna: “mirale el color de la camiseta”… era una herida que sangraba y la sangre cambia el color de la camiseta unificando los diferentes colores.
Cuando hay sangre, cuando hay dolor… EL COLOR DE LA CAMISETA no importa y mucho menos el resultado del partido.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La ruptura: Clásico SIC vs CASI

Alfredo Giménez Zapiola, de 87 años y cofundador del SIC, revela los motivos de la ruptura, habla de la rivalidad de hoy y dice: “En esos años fue jodido”.
Hace nueve días el SIC festejó sus 70 años de vida, luego del desprendimiento del CASI, que tiene 102. El 14 de julio de 1935 comenzó lo que Alfredo Giménez Zapiola, de 87 años, cofundador y ex presidente (tapó las dos zanjas del terreno, por el cual nació el apodo de Zanjero) del SIC, llama: “Algo trágico en ese momento”. En el tercer tiempo del partido que Gimnasia le ganó al CASI por 9-3, un presente ocasional se volcó vino en el pantalón y se lo sacó; Jorge Conrad, jugador, se solidarizó y lo imitó, como otros. Un socio, Marcelo Tomé, lo denunció ante la comisión directiva. Hubo sanciones de uno y dos años, sin participación en el rugby para los que incurrieron en el acto. “Los tironeos ya venían porque el presidente Julio Urien había tomado la decisión de no dejar participar a los rugbiers en la elección de la subcomisión”, relata. Además, se cortó el dialogo con la CD. “Los juveniles seguimos a los de Primera, y en diciembre del 35 se formó el SIC”.
Hoy, como el mismo Giménez Zapiola afirma, “las relaciones entre los clubes son buenas, existe la rivalidad deportiva, pero fuera de la cancha se termina todo. Mis hijos han jugado en el CASI, luego pasaron al SIC, incluso tengo muchos amigos allá”.
Chicanas y cargadas, pero en paz 

En las tribunas el clásico se juega a fondo. Igual que los rugbiers, los fanas se preparan durante la semana para ganar esa batalla. Son infaltables los chicos del CASI que entran al campo disfrazados de ranas —por lo de Zanjeros— o la torta gigante de telgopor que el SIC lleva a cada clásico para que su rival sople las velitas correspondientes a los años que suma sin títulos en Buenos Aires (el último fue en 1985). En el 2004, los locales dejaron el tortón en el centro de la cancha y los pibes académicos lo aplastaron a pisotones. Alguna vez también la banda del CASI tiró paquetes de azúcar en la casa del vecino, en alusión a su “amargura”. Los Buenmozos de Boulogne, barra líder en el aguante del SIC, prometió llevar hoy la famosa torta con el Nø 20. Todo vale para impresionar: meter una cebra (otro mote del CASI por sus colores) arrancada de una calesita o inflar un globo aerostático con la bandera zanjera. Pura pica, sin violencia.

Las veredas del TANO

Marcelo Hernán Loffreda, entrenador de Los Pumas, de chico era socio del CASI y allí dio sus primeros pasos rugbísticos (jugó en la Décima división). Luego, siguiendo a sus amigos del Colegio San Juan El Precursor, se fue a la vereda de enfrente. En el SIC, el Tano las hizo todas: fue figura, referente, capitán y campeón como jugador y entrenador.


sábado, 6 de noviembre de 2010

Cumplió 85 años “Don Lalo Arias” (Cordoba)

Don Lalo Arias, es un referente del rugby de Córdoba. Con una enorme trayectoria ligada a la ovalada como entrenador en su paso por varios clubes de nuestro medio, donde entrenó y colaboró siempre de manera desinteresada llevado por la gran pasión que siente por el juego de rugby.

Cristian De Bialoskurski actual arbitro de la Union Cordobesa escribe acerca de su maestro:

Fue mi PRIMER VERDADERO ÍDOLO . Tuve otros también ,pero con el tiempo me di cuenta que eran Ídolos de Barro. Don Lalo, sin dudas me contagio este virus por el rugby, que llevare de por vida.

Me enseño muchísimas cosas, pero sobre todo, a ser fiel y consecuente, con lo que se dice, y se hace. (Cosa muy difícil). Para el No !!!. Un tipo que podría haber dirigido cualquier seleccionado, CAPACIDAD ,CONOCIMIENTO y LIDERAZGO le sobraban, pero…
Sin dudas fui un privilegiado y goce muchas noches frías, en las lomitas del parque , practicando lo que el siempre queria , SIMPLE. A LA PUNTA y A LA MAXIMA VELOCIDAD POSIBLE.


Fui un privilegiado porque lo conozco, y charle muchas veces con él .
Les recomiendo a todos los eruditos (Nuevos) del rugby que se le acerquen, les contagiara sin dudas, su amor, y su humildad. Si no lo conocen, no se preocupen, búsquenlo, es fácil de reconocer, veran a un GIGANTE PETIZO, DE PELO BLANCO, JUNTO A SU BELLA MUJER (MARTA).


No lo busquen en algun palco de un club importante (donde debería estar), búsquenlo en los partidos simples, se darán cuenta que ES ÉL, por como se apasiona en cada jugada.

Feliz Cumple a mi querido MAESTRO !

Cristian de Bialoskurski (Arbitro de la Union Cordobesa de Rugby).


martes, 2 de noviembre de 2010

Canto a la Ovalada - Por Heraclio Acosta

Pedazo de cuero,
PELOTA OVALADA
que adentro te metes,
como un aguijón,
y levas en tus vuelos,                                                                                      
caidas, rodadas
de treinta muchachos,
que corren por vos.
¿QUE SABEN LOS QUE NO TE JUEGAN? 

Como te desliza,
entre las manos
de tus recios cracks,
o como al elevarse
tu bella silueta
corren a esperarte
las manos abiertas
cuando muy señora
tiendes bajar

Pedazo de cuero,
PELOTA OVALADA
que dentro te metes
como un aguijon
QUE SABEN LO QUE NO TE JUEGAN
como tu engendras
pasion y furor.

Pero decime
total que importa
mientras haya treinta
que corran por vos.

(Homenaje al hacedor del Rugby Santiagueño)

Preservar las torres de acero es preservar la memoria - Por Claudio Leveroni


En una subasta con fines solidarios se rematarán los postes del Eden Park que fueron testigos de históricas batallas deportivas y culturales.

Puede parecer un tema menor, confieso que apenas leí la información fue la primera sensación que me generó. Creí capturar en la noticia un gesto que, si bien solidario, no tenía suficiente carga histórica para darle mayor envergadura. Pero, una segunda y más minuciosa observación hizo virar esa impresión inicial.  Los postes del Eden Park, el mítico estadio de Auckland, serán subastados a beneficio de las víctimas del terremoto que afectó a Nueva Zelanda el pasado 4 de septiembre en Christchurch, una ciudad que alojará al seleccionado argentino el año próximo en ocasión de la Copa del Mundo.

Las haches se instalaron en el mítico estadio neozelandés en 1981. Fueron testigos de extraordinarios encuentros que han quedado grabados en la retina de los fanáticos del rugby, en un país donde la ovalada es un patrimonio cultural tan fuerte como el fútbol en Argentina. Seguramente uno de  esos cotejos es la final, en 1987, de la primera edición de un mundial de Rugby en la que los All Blacks superaron a Francia 29 a 9. Grant Fox, apertura y pateador del ganador en aquel partido, con cinco aciertos que sobrevolaron el travesaño de los postes que ahora se subastan, señaló: “Desafortunadamente, yo no voy a poder hacer un oferta, pues no creo que mis vecinos agradecieran que los instale en mi jardín". Un colorido comentario que se ajusta a lo estrictamente deportivo. Sin embargo, los gigantes de acero desde su altura de 18 metros, también fueron testigos de una situación con mayor volumen histórico. Un hecho que trasciende la frontera del planeta rugby para instalarse como un mojón que señala un ítem en el  camino del hombre en su evolución social.

En Septiembre de 1981 el Eden Park fue el escenario del último encuentro de los Springboks en gira por Nueva Zelanda. El test ante los All Blacks se desarrolló con interrupciones por las protestas que realizaron manifestantes que condenaban la presencia sudafricana por las políticas de discriminación racial que regían en el país africano. Durante el juego una avioneta sobrevoló el estadio a baja altura arrojando bolsas de harina, mientras varios jóvenes ingresaban al campo lanzando bengalas. Afuera del estadio la Policía reprimía a otros miles. Los jugadores detuvieron las acciones por algunos minutos y después continuaron jugando. Fue una jornada histórica porque marcó un rumbo. Finalmente Nueva Zelanda, aceptó la prohibición que había impuesto Naciones Unidas a Sudáfrica y no compitió más con los Springboks hasta que se derogó la ley discriminatoria y se liberó a Nelson Mandela. Lo hizo pese a que la mayoría de los All Blacks se habían declarado a favor de la realización de los encuentros, y muchos de ellos hasta habían respaldado las políticas discriminatorias. Aquella protesta en el Eden Park fue determinante para romper la cadena de complicidad socio-cultural que existía en Nueva Zelanda castigando, inclusive, a sus propias poblaciones autóctonas.  En años anteriores, la Unión había evitado convocar a maoríes en los enfrentamientos ante Sudáfrica como una forma de solidarizarse con las políticas que imponía el apartheid.

En los primeros días de octubre se bajará el martillo para que el mejor oferente se lleve los postes del Eden Park. Es una buena forma de recordar y mantener viva la memoria sobre acontecimientos que han enriquecido al rugby y también a la humanidad.

domingo, 24 de octubre de 2010

Sentir el Rugby - Por Marcelo Loffreda (testimonio)

El rugby no se explica, se siente y se vive, y por esa
razón se disfruta y se transforma en pasión.
El juego me acompaña inseparablemente desde a-
quellos tiempos de la niñez. Cuando era chico me ayudó
a sentirme fuerte y seguro, en la adolescencia me pre-
sentó a amigos para toda la vida y me dio un marco de
contención, me indicó que buscara metas cada vez más
elevadas y me enseñó a ejercer la responsabilidad. Ya
más cerca de la adultez me dio fuerzas para sobreponer-
me a cualquier adversidad, a compartir , a ser sólo una
pieza o una parte de un todo y a ejercitar mi voluntad;
hoy, más maduro me enseña a ser tolerante y paciente.
¿Será por eso que dicen que el Rugby es una escuela
de vida?
Se los dejo a ustedes para que lo descubran.
Marcelo Loffreda
Cuando cumplí diez años tuve la suerte de que mis
padres, recién mudados a una localidad de la Zona Norte
(Martínez), decidieran hacer a la familia (somos tres her-
manos) socios de algún club cercano. Eligieron el CASI,
del cual mi padre es actualmente socio vitalicio. Por dis-
tintas circunstancias al año siguiente me pasé al SIC, sin
tener noción de la gran rivalidad que existía entre ambos
clubes y así, por el hecho de estar , de vivir , de jugar , de
sentir y de crecer , me hice del SIC. Pero no puedo negar
que mis primeros pasos fueron en el CASI.
Les cuento esta historia más allá de lo anecdótico
sobre los clubes que me vieron nacer deportivamente.
Porque mis padres tomaron esa decisión sin tener una
formación rugbística, me hicieron socio de un club de
RUGBY y así pude conocer y disfrutar de este excepcio-
nal deporte. Por eso, y por supuesto, por mucho más, les
estoy eternamente agradecido.
Amistad verdadera, momentos inolvidables, viven-
cias irrepetibles, experiencias de vida, aprendizajes,
recuerdos y muchas cosas más, se suceden en mi mente
cuando tengo que describir a este juego.