Logo Chamigos
miércoles, 27 de octubre de 2010
Historia del Rugby - William Webb Ellis, el inventor del juego
Tiro Bajo (Historias) - Por Marcelo Lopez

Un Tiempo mas - Por Marcelo Lopez

Ídolos é Ídolos de barro - Por Marcelo Weitzman
Estuve pensando en los ídolos, las figuras, con los que uno deseaba parecerse, tanto en el club, como en el rugby en general. Y en los ídolos de barro, esos ídolos que se van borrando, desapareciendo, que traicionan nuestros sueños, por el dinero, la política ó simplemente se traicionan a si mismos primeros y después al resto.
Mi primer ídolo, que tenga memoria, fue mi primer entrenador, en sexta división, cada tanto lo veo, tiene un estudio jurídico enfrente de donde vivo.
Se llama Horacio, le dicen “Guasho”, y era pilar del primer equipo de mi ex club, nos transmitió un gran amor al rugby, en ser serios y en tratar de dejar todo, me exigió mucho y logró, contagiarme de un virus que aún conllevo en mi sangre, que es mi amor al Rugby, y a toda la gente que es fiel y consecuente con lo que dice y hace. Eso se refleja ante todo en el campo de juego, la famosa frase, “los pingos se ven en la cancha.”
Después tuve otros entrenadores, algunos lamentablemente, hacían el equipo de “Los amigos”, los que no venían a entrenar siempre, pero hacían “lobby”, tanto con el entrenador como con la comisión directiva de los clubes, ya sea por ser amigo o “hijo de”…, y te dejaban afuera, por no simpatizar por esa situación y mantenerse firme en la de uno. La de entrenar y dejar todo en la cancha.
Finalmente esos tipos “favorecidos”, terminaban dejando de venir, lo que pasaba casi siempre, o arrugando cuando el partido se ponía chivo, se dedicaban más a lo social, que a su verdadero fin, que era el de entrenar fuerte, para jugar mejor.
Lamentablemente “la camarilla” es algo que pasa en el Rugby, aunque no hay dinero de por medio, pero si, muchas otras cosas en juego.
Siempre este tipo de prácticas, van en contra de la transparencia del deporte y oscurecen lo más hermoso del juego, que es ganarse tu lugar, con la lucha, de cada minuto, cada hora y tratando de hacer las cosas lo mejor posible.
Obviamente que no sólo en el ámbito del Rugby y del deporte sucede, sino también en el ámbito Nacional e Internacional, el tráfico de influencias es fuerte, pero aun así, siempre hay lugar, para los verdaderos luchadores de la vida, los que no están atrás de la figuración, sino delante de los proyectos.
Sólo deseo, que todos podamos tener la igualdad de disfrutar de estos valores, que se siguen sosteniendo a través del tiempo, que son los que se alimenta el espíritu, el Rugby, un apasionante y leal juego.
Tenemos que divulgarlo y transmitir, estos valores simples, leyendo a Confucio, decía que cuando somos niños, una montaña es una montaña y un rio es un rio, después las cosas se complican y ya lo vemos distinto, y después de mucho meditar, estudiar y leer, comprendemos otra vez, que una montaña y un rio es maravillosamente eso.
Lo mismo tenemos que pensar del Rugby, es un maravilloso juego, integrador, leal, formativo, formemos grandes amigos, que sepan pasarse bien la pelota, tacklear, que jueguen en equipo y que el único mérito, sea el de dejar todo en cada momento del juego, en la vida hay que entregarse por lo que uno desea, que más maravilloso que eso?
La charla con el Abuelo, un Veterano de rugby, y el nieto un chico que se inicia al deporte - Por Marcelo Weitzman
Un señor de unos ochenta años y su nieto, un chico de 9 años, El señor jugaba al rugby desde siempre, en un club del barrio de Belgrano, el niño juega en el mismo club en M9, el padre del niño , también jugó , llegó a primera división.
El hombre vistiendo un saco de algodón de rayas muy finas, y un pantalón blanco, con unos zapatos marrones muy cómodos, con un sombrero de panamá, caminaba muy lentamente entrando al club a ver un partido por las semi-finales, con su nieto de la mano. El pibe vestido con la ropa de su club, camiseta, pantaloncitos, medias y botines.
En una mano el octogenario llevaba el infaltable vaso de Whisky con unos “Chispazos de soda”, según su propia definición.
El niño entusiasta llevaba la guinda, en ambas manos, como acostumbradamente se lo recalca el abuelo.
Al llegar se saluda con sus viejos compañeros de batalla, y le dice a su nieto:
_!Ves… el más alto es Pepe, jugaba de segunda línea , era una fiera en el line y en el scrum (pronúnciese scram), juntos jugamos con el seleccionado Inglés allá por los años 40,esa es la excelencia, llegar a lo más alto con tus amigos…eso es Rugby!.
Se sienta, en un palco dispuesto para los más veteranos del club, junto a su nieto, Juan.
_Ese señor gordo que sonríe, aunque ahora es pelado , le decíamos melenita de oro, era rubio y el más buscado por todas las chicas del club, todos tus compañeritos algún día, tendrás fantásticas historias, como todos nosotros que compartir, eso es el Rugby!.
Entran ambos equipos al campo de juego, el partido comienza , el full-back corre hacia adelante del equipo contrario y el local pone un excelente tackle, derribando al atacante, el abuelo mira al nieto , le sonríe y le dice:
_Ves… Juancito… la hidalguía del guerrero, como se tira al tobillo , contra su propia integridad física, arriesga el cuerpo y el alma , en pos del equipo, eso es Rugby!.
Continúa el juego, tras pasar un vendedor en la cancha el abuelo le compra una gaseosa al nieto, le acaricia el cabello y le dice:
_Hay que observar un partido relajadamente, tomando algo, sintiendo todo , pero es un juego, sólo un juego… eso es Rugby!.
El abuelo bebe su whisky de pronto try del visitante, el abuelo , pega un grito se enoja, golpea el bastón con fuerza!.
El nieto lo mira atónito y le pregunta:
_¿Qué pasa abuelo?.
El abuelo se sonríe , se vuelve a sentar y pone su mejor sonrisa, y le comenta:
_Bueno hijo a veces uno se pone nervioso, pero es un juego, nada más… eso es Rugby!.
Se levanta del scrum el 8 del equipo capitalino, avanza, juega la pelota, la toca toda la línea, entra en apoyo un forward, try del local!
_Ves hijo mío, el movimiento , la reacción, la poesía del movimiento, el gesto puro, es como una pintura Neoclásica, ó como una escultura del genial Rodin, eso … eso es Rugby!.
El nieto escucha atentamente las palabras de su abuelo y piensa en todas esas grandilocuentes frases , que no llega a comprender.
De pronto, maul de la visita y try… , el abuelo se levanta de la silla e insulta a todo el mundo.
El nieto lo mira , con cierta desconfianza.
El abuelo mira con bronca el campo de juego y le dice.:
_Nos metieron un try, que bronca…!!!.La p… madre, perdón hijo eso…eso también es rugby.
Último minuto de juego pierde el local 18 a 16 penal y va a patear el apertura del equipo local.
El jugador convierte y termina ganando el partido, el abuelo abraza a su nieto, y a sus colegas, ambos se van de la mano, viene la abuela, se abrazan los tres y juntos van a tomar el té, en la confitería del club, muchachos con ambas camisetas se saludan, un grupo de chicas de hockey, se saca fotos con el que convirtió el último penal, un niño muy chiquito deja el chupete y agarra una guinda, Todo, todo eso y más es Rugby!.
Tristeza y desolación, de un wing, en un partido de Forwards cerrado, clima de lluvia, barro y frío - Por Marcelo Weitzman
Mi nombre es Pedro, algunos por una cuestión de esnobismo me dicen “Peter”, además por haber estudiado en un colegio inglés.
Desde chico, fui el más ágil y el más veloz de todos, algunos me decían “La Saeta rubia”, como me explicó mi padre, le decían a Di Stefano, un legendario jugador de fútbol argentino, pero lo mío era el rugby.
Siempre soñaba con hacer un mágico try apoyado en la bandera, que hiciera cambiar el curso del partido y del club, salir con la mejor mina, la más bella, la más sensual, la más mujer de todas.
De pronto empecé a prepararme en velocidad, en arranque, en hacer los 100 metros en la menor cantidad de segundos posibles.
Esa era mi fijación y entrenaba velocidad todo el tiempo, quería que mis pies volaran.
Corría con la pelota entre las dos manos, buscaba el equilibrio con un pie, me paraba en puntas de pie, arrancaba y frenaba, giraba, cambiaba el peso del cuerpo a una pierna ú otra.
En un verano, cuando me fui con los “pibes “a Brasil de Vacaciones, conocí a Eurídice, una bella y esbelta mulata de ojos verdes, pelo corto, muy alta casi uno ochenta, una cola pulposa y maciza y con sus abdominales marcados debajo de sus graciosos y punzantes pechos .Empezábamos el dialogo en la playa, no muchas palabras, pero dichas con rapidez, lo importante no era el qué, sino el cómo, cada palabra debía de ser locuaz, breve, rápida.
Salimos a comer en esa hermosa ciudad del sur de Bahía, llamada Cumuruxativa, una pequeña aldea de pescadores. Pedimos camarones, y cerveza, bien fría, no comimos mucho, pero sí con rapidez, esos camarones milanesa, con jugo de limón, entraban a nuestras bocas, con la gracia de un rap, cantado por un neoyorquino negro.
Ella era de Minas Gerais y era atleta velocista. En la playa, corríamos juntos y casi hacíamos el mismo tiempo, ella era muy graciosa, y se movía con una extrema naturalidad.
Me estoy poniendo la ropa, las medias, la camiseta, debajo me puse la remera térmica, hace cero grado, llueve y hay barro. Tenemos que ganar sí o sí este partido, si ganamos quedamos arriba, para jugar la final, de los play off.
La cancha es un desastre, hacemos la entrada en calor, en un terreno breve, cerca de la cancha.
El capitán nos da una motivadora charla, los forwards tendrán que ganar la batalla, así tenemos pelotas, el viento cambia todo el tiempo, la lluvia finita e intensa, no te deja ver.
Con Eurídice, llegó nuestra consumación del amor, lo extraño, que por ser ambos velocistas, buscábamos el orgasmo breve, corto, casi como un pique, y llegábamos juntos de la mano, pero duraba muy poco, segundos, de extrema intensidad amorosa, después nos relajábamos y aflojábamos un par de minutos y volvíamos al ruedo, dispuestos a acoplarnos en una intensa y breve carrera de 100 metros de sexo, buscando la velocidad del orgasmo, un orgasmo rápido, corrido a la par, llegando siempre juntos, en el brevísimo y mismo punto de la mayor intensidad del amor.
Estoy aquí en la punta derecha de la cancha, cagado de frio, trato de moverme, de estar caliente, para ese momento fugaz, de correr y llegar al try, ser ese relámpago que pueda cambiar, este tedioso cero a cero, como un veloz espermatozoide, mi cuerpo, rápido, deberá, escapar a todo obstáculo, para llegar a ese ingoal, grande y cálido convertido en óvulo. Apoyar la pelota, es engendrar un hermoso try!.
Termina el primer tiempo, nos traen té caliente, me siento como las tropas Napeolónicas cuando decidieron invadir Rusia, entramos en calor, recuerdo el calor intenso del cuerpo de Eurídice ese verano Bahiano, esas curvas.
Continúa el partido, rack, maul, pick & go, scrum. Así todo el tiempo, mi cuerpo se va endureciendo, entumeciendo, los forwards se la bancan, pero es más cerrado que culo de muñeca, como diría un amigo mío, Edward.
Pasa el tiempo, estamos en las 22 de ellos, la pelota no se abre nunca, no pasa del apertura, encima nuestro apertura, muy potente, juega como forward y vá al choque, sin buscar el espacio. Penal para el contrario, piden palos, la clavan, perdemos 3 a 0.
Sigue el tedioso partido, maul, pick & go, tackle, knock on, scrum.
Faltan unos minutos, mis piernas son, casi escarcha, tiemblo de frío, la lluvia finita, no para, el viento fuerte, cruzado y frío.
Estamos en las 22 nuestras, hay un scrum, se levanta el 8, corre, lo tacklean, quedan del lado izquierdo de la cancha, siguen avanzando, estoy ahí, moviendo mis piernas, mis pies están fríos, congelados, los gordos siguen avanzando, estamos casi a 10 metros del ingoal nuestro, pero bien pegado al touch.
Se corta un pilar, estamos en las 10 nuestras, una masa inerte de peso se abalanza hacia mí, lo tackleo, siento el dolor de mis hombros, cae sobre mí, siento ese terrible peso, con esa cara, de absoluto placer, del gordo, ante el hecho de caer y aplastarme.
Se caen un par de gordos más sobre mi, el referí me dice que salga, me siento como la parte de abajo de un inmeso sándwich, me cobran penal, por no salir y piden scrum.
El scrum avanza el 8 se levanta lo tackleo y la pesco, empiezo a correr, y a correr, miro la bandera, las caras de alegría , escucho los gritos de aliento, Vamos Peter!!!, Aguante Saeta, frente al ingoal estoy llegando, un terrible dolor me baja por el cuerpo , y la pierna se me endurece, caigo del dolor al piso, un terrible desgarro, suelto la pelota, la toma el wing contrario, corre toda la cancha y apoya el try, el pitazo final. Las caras son de amargura y tristeza total, el entrenador, ni da la charla final, lo más pendejos del plantel lloran.
Dos compañeros me llevan a la ducha, me baño, no puedo ni pisar, siento esa bendita agua caliente y veo como el barro entra y desaparece en el desagüe.
La Magia de los "Monos Negros" - Por Roberto Capara

Pasaron los años. Cuando terminaba octubre, del nuevo aniversario de una consagración tan famosa como espléndida para el rugby de nuestra región. Básicamente para el equipo de siete que presentó el Taraguy Rugby Club en el primer campeonato Argentino organizado por la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA).
El escenario fue la catedral del rugby argentino, el club Atlético San Isidro (CASI). Los principales protagonistas, una decena de furiosos jóvenes rugbiers. Veinteañeros que disfrutaban de este deporte en todo momento. No escatimaban esfuerzo por entonces para entrenar, viajar y jugar. Fueron a cuanto seven pudieron. Hasta que el tren se detuvo en la estación San Isidro.
A la típica indumentaria negra, le agregaron un nombre simpático, a tono con el comportamiento -Se llamaron "Monos Negros". mote que hoy no olvidan quienes estuvieron en el CASI y vieron como con clase inigualable, derrotaron a los más famosos conjuntos del rugby porteño y bonaerense. Hasta que llegaron a la final y allí, repitieron el juego con jerarquía para vencer a Regatas de Bella Vista, compuesto por apellidos famosos, como el de los hermanos Camerlickx,.
Los "Monos" brillaron, ganaron y se guardaron en los bolsillos a todos los presentes, algunos sin poder creer la exhibición que vieron durante el fin de semana. El resultado fue de 17 a 14 en favor del grupo de correntinos quienes hoy siguen en la memoria de la multitud que colmó las instalaciones del club sanisidrense.
EL PLANTEL
Integraron el plantel cuatro hermanos, tales los casos de Juan Cruz y Juan Matín Meabe, Diego y Roberto Gómez Coll, Fernando Piragine, Juan Eteban "Tutuca" Castillo Odena, Lisandro Mantilla, Luis Sigel, Segundo Roca y Rocco Angelo Foglia, dirigidos por Daniel Romero.
El seven de Taraguy se impuso en los cuartos de final a Pucará por 33 a 7 y asi se ubicó en la cúpula del organigrama del torneo. Así fue que en semifinales venció a Cardenal Newman por 14 a 12 y se metió en la final.
Llegó el encuentro definitorio que a la postre, fue el consagratorio, ante la cautivante sorpresa de muchos y llegaron los tries de Juan Martín y Lischi Mantilla que los convirtió Tutuca.
Descontaron los bonaerenses con un try de Zampella elevado a gol por Rivarola para que, el primer tiempo concluya con un 12 a 7 favorable a los correntinos.
Llegó el segundo tiempo con un clima tenso. Los "Monos" se erigieron en favoritos, sustentados en la calidad de juego. Fué el más joven del equipo, Fernando Piragine quien marcó el try definitorio, como lo hizo seis años después cuando en quince, Taraguy ganó el campeonato nacional de clubes, en Santa Fe. Fue después de un try de Pablo Camerlickx con el que dio vuelta el tanteador con esa corrida de "Pira".
Llegaron otros triunfos, pero dar la vuelta olímpica en el seven oficial del rugby argentino, y en la cancha del CASI, ante una multitud, no tiene parangón.