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domingo, 31 de octubre de 2010
Decalogo del Jugador - Pablo Csaky (Mohicanos)

Decalogo del Entrenador - Pablo Csaky (Mohicanos)

Decalogo del Club - Pablo Csaky (Mohicanos)

sábado, 30 de octubre de 2010
La Amistad en el Rugby - Por Eduardo Palacios

No hace falta haber sido un destacado jugador, haber practicado este deporte toda la vida, o siquiera haberlo hecho alguna vez; para saber que este deporte se caracteriza por la estrecha relación que forjó hace tiempo ya, con el valor amistad. Es parte del saber popular que, quien juega al rugby tiene muchos amigos, que generalmente son buenos amigos, y que los mismos duran para toda la vida, aun cuando uno no le haya dedicado a la actividad no mas que algunos años de su juventud.
Frases como el rugby es amistad, suenan en nuestras mentes ya que estamos acostumbrados a escucharlas periódicamente, la mayoría de las veces, sin prestarle demasiada importancia. Sin embargo, ¿reflexionaron alguna vez sobre la causa de esta íntima relación entre el rugby y la amistad?
Creo firmemente que una de las principales vertientes que alimentan este singular vínculo radica en que, el rugby, ha conseguido hasta hoy mantenerse puro de la contaminación del exitismo que reina en la mayoría de los deportes del medio. Es absolutamente cierto que, actualmente es más común que alguien se plantee la posibilidad de jugar al rugby como una manera de salir adelante económicamente, o por el solo hecho realizar alguna actividad física; pero en la mayoría de los casos, perdón, en la gran mayoría de los casos, uno juega al rugby por los amigos.
Salvo algunos contados casos, todos los que practicamos alguna este deporte, lo hicimos porque alguno de nuestros padres o algún amigo nos invitó a empezar a entrenar. Y es así que uno, sin darse cuenta, de a poco, va involucrándose en una actividad que (aunque en ese momento no alcance a visualizarlo) será de fundamental importancia para el resto de nuestras vidas, porque será de este gran grupo de personas que conforman el club, de donde uno elegirá la tropa que lo acompañará a enfrentar las vicisitudes que la vida seguramente nos tiene reservadas para el futuro.
Desprevenidamente, esta afirmación podría parecer como efectuada por un fanático del dios rugby, pero en la mayoría de los casos, los amigos que uno se hace en la práctica de este deporte duran para toda la vida.
Si le preguntáramos a un grupo lo bastante grande y heterogéneo de personas, acerca de cual cree que es la causa de que el rugby forje lazos tan estrechos entre aquellos que lo practican, o sea, cual es la causa que hace que la unión de los integrantes de ese grupo sea tan fuerte, seguramente obtendríamos al menos tres tipos de respuestas.
Algún que otro desentendido, seguramente contestará que el amalgama que mantiene esta unión es la demencia, la locura o la insania de un grupo de gente que disfruta de andar corriéndose unos a otros, chocándose como unos locos, tirándose al piso, pisoteándose e intentando causarle el peor daño posible al rival. Entrenando tres veces por semana, raspándose, golpeándose, machacándose, hasta juntar las lesiones necesarias que no le permitan practicar deporte alguno por el resto de su vida. Sea con lluvias torrenciales, hagan 3º bajo cero, o 45º a la sombra de un sábado caluroso de verano. Y ojo, que no critico a esta gente, porque de no haberlo practicado muy probablemente, yo coincidiría con el pensamiento de este grupo de gente. Sin embargo, esta gente no tiene la menor idea de lo que habla, y si es capaz realizar estas afirmaciones es porque nunca tuvo la posibilidad de jugar a este magnífico deporte.
Algún otro, seguramente contestará que si el ambiente del rugby está tan íntimamente relacionado con la amistad, es porque que en este deporte, se comparten un gran número de horas semanales, llámese entrenamientos, partidos, terceros tiempos, giras, etc, dosis estas que llevan a necesariamente a terminar inmiscuido en una relación más o menos afectuosa con alguno que otro, situación ésta que llevaría a terminar haciéndose amigo de esa gente con la que comparte todas estas horas, como quien se hace amigo de un compañero de trabajo. Si bien estos factores seguramente alimentan la amistad que se crea, tengo el convencimiento que no constituye lo que podríamos denominar la causa fundamental de la relación.
Ahora bien, por último encontramos a todas aquellas personas que jugaron alguna vez al rugby. Este grupo seguramente será el único que estará capacitado para entender exactamente lo que digo con cada una de mis palabras y comprenderá en donde radica, según mi modesto punto de vista, la clave que hace que este deporte sea una infinita cuna de amigos. Sentimientos como el de entrar a una cancha con 14 tipos mas con el convencimiento que por ellos dejarías la vida en cada jugada y sabiendo que harían lo mismo por vos de ser necesario; las lagrimas de algún que otro entrenador, emocionado en la charla previa a un partido que en ese momento parecía lo mas importante del mundo, cuando en realidad nunca ví ninguna copa para el campeón de ningún torneo; un partido ganado con un trie en el ultimo minuto ante el rival de toda la vida; un tercer tiempo, después de haber ganado, compartiendo todas las impresiones de un partido y comentando cada una de las jugadas, permitiéndose casi siempre alguna que otra licencia en cuanto a la realidad de los hechos; perder, y poder ver en la cara de tus compañeros que tienen exactamente el mismo sentimiento de frustración que los carcome por dentro; hacer alguna mala jugada, que un compañero te levante y sin decirte nada, te deje descubrir mediante un pequeño gesto que todo esta bien, que hay que seguir para adelante; la charla de algún capitán segundos antes de entrar a la cancha, que hace que esos quince amigos se abracen tan fuerte que podrían ser una sola persona por algunos segundos…
Creo que son justamente estas pequeñas grandes cosas, y otras tantas que no podría nombrar por una cuestión de tiempo, las que hacen de este deporte, un oasis de amistad verdadera y real que se abre a todo aquel que este dispuesto a tomar de el. A los que sintieron alguna vez correr por sus venas alguno de estos sentimientos, sabrán perfectamente de lo que estoy hablando, y tendran seguramente la piel de gallina recordando alguna de estas situaciones. A los que nunca las vivieron, se que sera muy dificil, sino imposible, explicarles ese tipo de sentimientos, pero realmente son vivencias que te llenan y te ligan a esos compañeros por siempre.
Para cerrar, independientemente de donde consideremos que se encuentra el origen de esta fuerza, nadie puede negar que el rugby, es una cuna de amistad verdadera y que posee la casi milagrosa facultad de unir personas con una suerte de lazos que en mayor o menor medida se muestran tan fuertes como para resistir al paso del tiempo. Es por eso que brindo por la amistad, y por todos aquellos amigos que el rugby me dio, y que sin duda, me seguirá dando.
Un duelo con Historia - Los Pumas / Francia

11 de Junio de 1965

Aranduroga Rugby Club - Historia - Por Pedro Guillermo Ginocchi

La Actitud al ser "Colgado" en un partido - Veco Villegas

La Leyenda del hijo del minero - Gareth Edwards

viernes, 29 de octubre de 2010
Un salto cuantitativo y cualitativo - Por Claudio Leveroni

La Plata demostró que, con horarios adecuados, puede ser una gran sede para las finales. El público y los jugadores respondieron, ahora falta que la dirigencia se ponga de acuerdo.
Extraordinario final social y deportivo tuvo el Top 14. El gran encuentro que ofrecieron SIC y La Plata, como epílogo de la temporada, fue acompañado por casi 13 mil personas ratificando que la sede elegida para la final, sumado al horario vespertino que la URBA definió a último momento, fueran aciertos que permitieron una mayor cantidad de gente apreciando un gran espectáculo con las comodidades necesarias. Merecido entonces que el año próximo La Plata vuelva a repetirse en las tres jornadas finales.
En cualquier orden de la vida el inalcanzable rumbo hacia la perfección, planteado como una utopía, requiere de paciencia, tolerancia y fundamentalmente sabiduría para saber los caminos que hay que tomar. La gestión que encabezó en los últimos años Néstor Galán al frente de la URBA deja aciertos y errores que son necesarios identificar para ratificar o corregir a partir de diciembre, cuando una nueva conducción política se haga cargo de la Unión. Entre los primeros debemos, indudablemente, colocar la voluntad que hubo en insistir con una sede rotativa para el tramo final de un torneo que seguramente en el futuro necesitará de modificaciones en su estructura competitiva. La saludable idea de saber que ese privilegio se puede instalar en un club de la Zona Norte, de la Zona Sur o de cualquier otra región que abarca la Unión más importante del país, habla de un proceso de apertura que no debe abortarse para permitir, en esa rotación, una mayor expansión de la pasión que genera el rugby.
Como parte del débito pendiente queda aún saldar el debate que coloca en el centro de la escena el interrogante de como abordar el profesionalismo a nivel de selecciones nacionales. El tema acarrea profundas divisiones en la URBA, para colmo no son pocos los dirigentes que lo entremezclan para saldar cuentas personales por antiguas rencillas, dejando a los jugadores en una situación de lamentable jaque. Cierto también es que, en este punto, la UAR debe asumir su tarea propia y enmendar errores que no debieran repetirse como la convocatoria, para la gira de Los Jaguares a Rusia, de jugadores que estaban en planteles de clubes que definían el Top 14. Fue una provocación innecesaria que debería haberse evitado. Menos se comprende esta convocatoria si tenemos en cuenta que Los Pumas debieron suspender el amistoso ante Barbarians, que abría el 6 de noviembre en Francia la serie de encuentros por tierras europeas, por no poder contar con los jugadores que se desempeñan profesionalmente en ese país. Entre tanto debate inconcluso es bueno encontrarse con la respuesta que dio la gente y los jugadores el último fin de semana en La Plata. El rugby esta vivo y crece, la dirigencia debería estar a la altura de las circunstancias.
jueves, 28 de octubre de 2010
Los Románticos
Ha pasado un nuevo Encuentro Nacional y las voces no se acallan sino que resuenan en la noche. El Encuentro, esta vez en su edición número 41, se realizó en Resistencia, Chaco, tal como ya lo habíamos adelantado. Y es justo reconocer a los ganadores.
El rugby, o ese juego que empezó a tomar forma en una fría tarde en la ciudad inglesa homónima, va cambiando según pasan los años y la sociedad (y su evolución o involución, según se mire) afecta a nuestro querido juego. No me canso de ver cómo se impulsa cada vez más el conocimiento sobre el juego, de cómo formar un jugador inteligente, de saber tomar decisiones sin importar el puesto, muchos detalles técnicos y tácticos.
Con mucha fuerza de la mano de profesionales dedicados a desarrollar el juego, avanzamos para ponernos a la altura de los mejores jugadores del mundo, aún teniendo un biotipo de menor envergadura. El juego por el canal 1, las jugadas programadas de salteos y relevos, el eje axial y la segunda barrera defensiva forman parte de la instrucción que se viene recibiendo para hacer del juego una cosa más veloz, más predecible y más bella.
Pero nadie se esta ocupando de las otras cosas. Señales y más señales nos marcan que debemos formar una barrera defensiva contra avances que intentan desarmar todo lo que nosotros representamos. Los terceros tiempos se han deformado un poco. Las barras alientan sonoramente a sus equipos sábado a sábado. Ya hay médicos, masajistas, psicólogos y analistas de juego, además de los especialistas de cada posición y hasta un head coach.
Pero lentamente vamos perdiendo terreno en lo que se refiere a humildad, respeto (en general, de todos hacia todos) y buen comportamiento. Hace poco suspendieron a varios clubes de primera por distintos desmanes en sus tribunas. En un partido importante de uno de los grupos de abajo (que son tan jugadores de rugby y amantes del juego como los de arriba) la hinchada estaba imparable y hasta agredió al capitán de su propio equipo cuando fue a detener los desmanes, a pedido del referee de turno. Los más chiquitos ven y aprenden. Entonces yo pido que se ajusten los bulones de todo lo que nos enseñaron a nosotros. Porque ahora ganar es visto como un negocio para algunos, y no tenemos que dejar que ganar sea lo más importante sino que lo más importante es la gente que juega el juego.
Tenemos una escuela para no copiar, que es el fútbol. Ahí tenemos el compendio de lo que no debemos dejar que pase. ¿Y el Nacional de Veteranos? El Nacional es entonces el último bastión romántico, de aquellos enamorados del juego que, sin importar su nivel de juego, decidieron que el rugby es una cosa muy divertida como para alejarse y siguen jugando. ¿Y el resultado? A quién le importa.
El rugby, una de las facetas del torneo, lo ganó Tortugas de Mendoza, ganándole a VARBA (Buenos Aires) la final. Y el torneo se lo llevó VARBA. ¿Quién ganó? Ganaron los casi mil jugadores de rugby que se dieron cita en Chaco, para reeditar la fiesta anual de "los viejos", para disfrutar ese rugby hermoso que nos enseñaron y que, si nos ponemos las pilas, no caerá jamás. Porque "viejos" son los trapos viejos.
miércoles, 27 de octubre de 2010
La Batalla
Relatos de Amigos, Rugby, minas y otras yerbas.
